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Sabiduría 8

Santa Biblia libre Latinoamericano

Sabiduría Capítulo 8
1
Pero ella abarca de un lado a otro con toda su fuerza, y acomoda todas las cosas muy bien.
2
Yo la quise y la anduve buscando desde muchacho. Quería llevármela para casarme con ella. Me quedé enamorado de lo bonita que es.
3
Ella le da mucho valor a su origen porque vive con Dios. El Señor que manda sobre todos la quiere mucho.
4
Porque ella conoce los secretos de Dios, y escoge qué trabajos hacer.
5
Pero si tener dinero es algo que todos quieren en la vida, ¿qué deja más riqueza que la sabiduría, que es la que hace todas las cosas?
6
Y si ser inteligente sirve para algo, ¿quién más que la sabiduría es la que armó todo lo que existe?
7
Si a alguien le gusta hacer lo correcto, lo que se gana con el trabajo de la sabiduría son buenas costumbres, porque ella enseña a controlarse, a entender las cosas, a ser justo y a ser valiente. Y en la vida no hay nada que le sirva más a la gente que todo eso.
8
Y si alguien tiene ganas de saber mucho de la vida, ella sabe las cosas del pasado, y le atina a lo que va a pasar. Ella le entiende a las pláticas complicadas y a los dichos que están difíciles de entender. Ella ve venir las señales y los milagros, y sabe cómo van a acabar las épocas y los tiempos.
9
Por eso me decidí a llevármela a vivir conmigo, porque sabía que ella me iba a dar muy buenos consejos, y me iba a echar porras cuando anduviera preocupado o triste.
10
Gracias a ella, me van a admirar por todos lados, y la gente mayor me va a respetar, aunque yo esté chavo.
11
Se van a dar cuenta de lo abusado que soy cuando me toque juzgar algo. Y los gobernantes me van a ver con admiración.
12
Cuando me quede callado, me van a esperar. Cuando empiece a hablar, le van a poner mucha atención a lo que diga. Y si sigo hablando, se van a quedar calladitos escuchándome.
13
Gracias a ella, voy a vivir para siempre, y les voy a dejar un recuerdo a los que vengan después de mí que nunca se va a borrar.
14
Voy a gobernar a mucha gente. Las naciones me van a obedecer.
15
Reyes que dan miedo se van a asustar nomás de oír mi nombre. Con mi gente, voy a portarme a la altura, y en la guerra voy a ser bien valiente.
16
Cuando llegue a mi casa, voy a descansar a gusto con ella. Porque platicar con ella no te deja ningún mal sabor de boca, y vivir con ella no te trae broncas, sino pura alegría y felicidad.
17
Cuando me puse a pensar en todo esto yo solo, y sentí en mi corazón que ser pariente de la sabiduría es lo que te da vida para siempre,
18
y que en su amistad hay un gozo bien bonito, y en lo que hace con sus manos hay un dinero que nunca se acaba, y que estando con ella te haces más inteligente, y te haces bien famoso si te juntas a platicar con ella, anduve viendo cómo le hacía para llevármela conmigo.
19
Yo era un niño bien listo, y me tocó un alma buena.
20
O más bien dicho, como era bueno, llegué a un cuerpo que no estaba echado a perder.
21
Pero al darme cuenta de que no podría tener la sabiduría a menos que Dios me la diera— y de paso saber y entender quién es el que da ese regalo— le rogué al Señor y le supliqué, y con todo mi corazón le dije:
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