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1 Corintios 15

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

1 Corintios Capítulo 15
1
Os hago pues presente, hermanos, el Evangelio que os prediqué, el que también recibisteis, y en el que perseverais.
2
Por el qual asímismo sois salvos, si lo guardais al tenor de lo que yo os prediqué, á no ser que en vano hayais creido.
3
Porque desde el principio yo os enseñé lo mismo que había aprendido, que Christo murió por nuestros pecados según las Escrituras;
4
Y que fue sepultado, y que resucitó al tercero día según las Escrituras:
5
Y que se apareció á Cephas, y después de esto á los once:
6
Despues fué visto por, mas de quinientos hermanos estando juntos: de los quales aún hoy día viven muchos, y otros ya fináron:
7
Despues apareció á Santiago, y luego á todos los Apóstoles:
8
Y el postrero de todos, como á un abortivo; me pareció también á mí.
9
Porque yo soy el menor de los Apóstoles, que no soy digno de ser llamado Apóstol, porque perseguí la Iglesia de Dios.
10
Mas por la gracia de Dios soy aquello que soy, y su gracia no ha sido vana en mí; antes he trabajado mas copiosamente, que todos ellos: mas no yo, sino la gracia de Dios conmigo:
11
Porque sea yo, ó sean ellos; así predicamos, y así habéis creído.
12
Y si se predica, que Christo resucitó de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros, que no hay resurrección de muertos?
13
Pues si no hay resurrección de muertos, tampoco Christo resucitó.
14
Y si Christo no resucitó, luego vana es nuestra predicacion, y también es vana vuestra fé:
15
Y somos asímismo hallados por falsos testigos de Dios: por que dímos testimonio contra Dios diciendo, que resucitó á Christo al qual no resucitó, si los muertos no resucitan.
16
Porque si los muertos no resucitan, tampoco Christo resucitó.
17
Y si Christo no resucitó, vana es vuestra fé, porque aún estáis en vuestros pecados.
18
Y por consiguiente también los que durmiéron en Christo, han perecido.
19
Si en ésta vida tan solamente esperamos en Christo, los mas desdichados somos de todos los hombres.
20
Mas ahora Christo resucitó de entre los muertos, primicias de los que duermen.
21
Porque como la muerte fué por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
22
Y así como en Adam mueren todos, así también todos serán vivificados en Christo.
23
Mas cada uno en su órden: las primicias Christo; después los que son de Christo, que creyéron en su advenimiento.
24
Luego será el fin; quando hubiere entregado el reyno á Dios y al Padre, quando hubiere destruido todo principado, y potestad, y virtud.
25
Porque es necesario que él reyne, hasta que ponga á todos sus enemigos debaxo de sus pies.
26
Y la enemiga muerte será destruida la postrera: Porque todas las cosas sujetó debaxo de los pies de él. Y quando dice:
27
Todo está sujeto á él, se exceptua sin duda aquel, que cometió á él todas las cosas.
28
Y quando todo le estuviere sujeto; entónces aún el mismo Hijo estará sometido á aquel, que sometió á él todas las cosas para que Dios sea todo en todos.
29
De otra manera, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si de ningún modo los muertos resucitan? ¿Pues por qué se bautizan por ellos?
30
¿Y por qué nosotros estamos á peligro en cada hora?
31
Cada día, hermanos, muero por vuestra gloria, la qual tengo en Jesu-Christo Señor nuestro.
32
Si (como hombre) lidié yo con las bestias en Epheso, ¿qué me aprovecha, si no resucitan los muertos? Comamos y bebamos, que mañana moriremos:
33
No querais ser engañados: Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
34
Velad, justos, y no pequéis: porque algunos no tienen el conocimiento de Dios: para vergüenza vuestra lo digo.
35
Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿ó en qué calidad de cuerpo vendrán?
36
Necio, lo que tú siembras, no se vivifica, si antes no muere.
37
Y quando siembras, no siembras el cuerpo, que ha de ser, sino el grano desnudo, así como de trigo, ó de alguno de los otros.
38
Mas Dios le dá el cuerpo, como quiere; y á cada una de las semillas su propio cuerpo.
39
No toda carne es una misma carne: mas una ciertamente es la de los hombres, otra la de las bestias, otra la de las aves, y otra la de los peces.
40
Y cuerpos hay celestiales, y cuerpos terrestres: mas una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres:
41
Una es la claridad del Sol, otra la claridad de la Luna, y otra la claridad de las estrellas. Y aún hay diferencia de estrella á estrella en claridad:
42
Así también la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción.
43
Es sembrado en vileza, resucitará en gloria: es sembrado en flaqueza, resucitará en vigor:
44
Es sembrado cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Si hay cuerpo animal, lo hay también espiritual, así como está escrito:
45
Fué hecho el primer hombre Adam en alma viviente: el postrer Adam en espíritu vivificante.
46
Mas no antes lo que es espiritual, sino lo que es animal: después lo que es espiritual.
47
El primer hombre de la tierra, terreno: el segundo hombre del cielo, celestial.
48
Qual el terreno, tales también los terrenos: y qual el celestial, tales también los celestiales.
49
Por lo qual, así como traximos la imagen del terreno, llevemos también la imagen del celestial.
50
Mas digo esto, hermanos: Que la carne y la sangre no pueden poseer el reyno de Dios: ni la corrupción poseerá la incorruptibilidad.
51
He aquí os digo un Mysterio: Todos ciertamente resucitarémos, mas no todos serémos mudados
52
En un momento, en un abrir de ojo, en la final trompeta: pues la trompeta sonará, y los muertos resucitarán incorruptibles: y nosotros serémos mudados.
53
Porque es necesario, que esto corruptible se vista de incorruptibilidad: y esto que es mortal se vista de inmortalidad.
54
Y quando esto, que es mortal, fuere revestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Tragada ha sido la muerte en la victoria.
55
¿Dónde está, ó muerte, tu victoria? ¿dónde está, ó muerte, tu aguijon?
56
El aguijon pues de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado es la ley.
57
Mas gracias a Dios, que nos dió la victoria por nuestro Señor Jesu-Christo.
58
Y así, amados hermanos mios, estad firmes y constantes: creciendo siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo no es vano en el Señor.
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