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1 Tesalonicenses 5

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

1 Tesalonicenses Capítulo 5
1
Y acerca de los tiempos y de los momentos, no habéis menester, hermanos, que os escribamos.
2
Porque vosotros mismos sabeis bien, que el día del Señor vendrá, como un ladrón de noche.
3
Porque quando dirán paz y seguridad, entonces les sobrecogerá una muerte repentina, como el dolor á la muger que está en cinta, y no escaparán.
4
Mas vosotros, hermanos, no estéis en tinieblas, de modo que aquel día os sorprenda, como ladrón:
5
Porque todos vosotros sois hijos de la luz, é hijos del día: nosotros no lo somos de la noche, ni de las tinieblas.
6
Pues no durmamos como los otros: antes velemos y vivamos con templanza.
7
Porque los que duermen, de noche duermen: y los que se embriagan, de noche se embriagan.
8
Mas nosotros, que somos del día, seamos sobrios, vestidos de cola de fé y de caridad, y por yelmo esperanza de salud.
9
Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar la salud por nuestro Señor Jesu-Christo,
10
Que murió por nosotros; para que ó que velemos, ó que durmamos, vivamos juntamente con él.
11
Por lo qual consolaos mútuamente, y edificaos los unos á los otros, así como lo hacéis.
12
Y os rogamos, hermanos, que seáis reconocidos á los que trabajan entre vosotros, y que os gobiernan en el Señor, y os amonestan.
13
Que los mireis con mayor caridad por la obra que hacen: tened paz con ellos.
14
Os rogamos también, hermanos, que corrijáis á los inquietos, consoléis á los pusilánimes, soportéis á los flacos, seáis sufridos con todos.
15
Mirad que ninguno vuelva á otro, mal por mal: antes seguid siempre lo que es bueno entre vosotros, y para con todos.
16
Estad siempre gozosos.
17
Orad sin cesar.
18
En todo dad gracias: porque ésta es la voluntad de Dios en Jesu-Christo para con todos vosotros.
19
No apagueis el Espíritu.
20
No desprecieis las prophecías:
21
Examinadlo todo; y abrazad lo que es bueno.
22
Guardaos de toda apariencia de mal.
23
Y el mismo Dios de la paz os santifique en todo: para que todo vuestro espíritu, y el alma, y el cuerpo se conserven sin reprehension en la venida de nuestro Señor Jesu-Christo.
24
Fiel es, el que os ha llamado; el qual también lo cumplirá.
25
Hermanos, orad por nosotros.
26
Saludad á todos los hermanos en ósculo santo.
27
Conjúroos por el Señor, que se lea esta carta á todos los Santos hermanos.
28
La gracia de nuestro Señor Jesu-Christo sea con vosotros. Amén.
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