Leyendo ahora

1 Timoteo 6

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

1 Timoteo Capítulo 6
1
Todos los siervos que están baxo de yugo, estimen á sus señores por dignos de toda honra, para que el nombre del Señor y su doctrina no sea blasphemada.
2
Y los que tienen señores fieles, no los tengan en poco, porque son hermanos: antes sírvanles mejor, porque son fieles y amados, que participan del beneficio. Esto enseña, y amonesta.
3
Si alguno enseña de otra manera, y no abraza las sanas palabras de nuestro Señor Jesu-Christo, y aquella doctrina que es conforme á piedad,
4
Soberbio es, nada sabe, mas antes flaquea sobre qüestiones y contiendas de palabras: de donde se originan envidias, rencillas, blasphemias, sospechas malas,
5
Altercaciones de hombres perversos de entendimiento, y que están privados de la verdad, creyendo que la piedad es una grangería.
6
Mas es grande ganancia la piedad con lo que basta.
7
Porque nada metímos en este mundo: y es cierto que tampoco podrémos sacar nada.
8
Teniendo pues con qué sustentarnos, y con qué cubrirnos, contentémonos con esto:
9
Porque los que quieren hacerse ricos, caen en tentacion, y en lazo del diablo, y en muchos deseos inútiles, y perniciosos, que anegan á los hombres en muerte, y en perdición.
10
Porque raiz de todos los males es la avaricia: la qual codiciando algunos, se descamináron de la fé, y se enredaron en muchos dolores.
11
Mas tú, ó hombre de Dios, huye de éstas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fé, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.
12
Pelea buena batalla de fé: echa mano de la vida eterna, á la que fuiste llamado, habiendo también hecho buena confesión ante muchos testigos.
13
Te mando delante de Dios, que vivifica todas las cosas, y delante de Jesu-Christo, que baxo de Poncio Pilato dió testimonio, una buena confesión:
14
Que guardes el mandamiento sin mácula, ni reprehension, hasta la venida de nuestro Señor Jesu-Christo.
15
La qual mostrará á su tiempo el bienaventurado y solo poderoso, el Rey de los Reyes, y Señor de los Señores:
16
El que solo tiene inmortalidad, y habita una luz inaccesible: á quien ninguno de los hombres ha visto, ni puede ver; al qual sea honra, é imperio sin fin. Amén.
17
Manda á los ricos de éste siglo, que no sean altivos, ni esperen en la incertidumbre de las riquezas; sino en el Dios vivo, que nos dá abundantemente todas las cosas para nuestro uso,
18
Que hagan bien, que se hagan ricos en buenas obras, que den, y que repartan francamente,
19
Que se hagan un tesoro, y un fundamento sólido para lo venidero, á fin de alcanzar la vida verdadera.
20
O Timothéo, guarda el depósito, evitando las novedades profanas de voces, y de contradicciones de ciencia de falso nombre,
21
La que prometiendo algunos, se descamináron de la fé. La gracia sea contigo. Amén.
Compartir esta referencia