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Gálatas 3

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Gálatas Capítulo 3
1
¡O insensatos Gálatas! ¿quién os ha embaído, para no obedecer á la verdad, vosotros, ante cuyos ojos ha sido ya representado Jesu-Christo, como crucificado en vosotros mismos?
2
Solo quiero saber esto de vosotros: ¿habeis recibido el Espíritu por las obras de la Ley, ó por el oido de la fé?
3
Tan necios sois, que habiendo comenzado por espíritu, acabéis por carne?
4
¿Tantas cosas habeis sufrido en vano? sí empero es en vano.
5
¿Aquel pues, que os comunica el Espíritu, y obra virtudes en vosotros, es por las obras de la Ley, ó por el oído de la fé?
6
Así como está escrito: Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia.
7
Reconoced pues, que los que son de la fé, los tales son hijos de Abraham.
8
Mas viendo antes la Escritura, que Dios por la fé justifica las gentes, anunció primero á Abraham: En tí serán benditas todas las Gentes.
9
Y así los que son de la fé, serán benditos con el fiel Abraham,
10
Porque todos los que son de las obras de la Ley, están baxo de maldición. Porque escrito está: Maldito todo el que no permaneciere en todas las cosas, que están escritas en el libro de la Ley, para hacerlas.
11
Y que ninguno en la Ley sea justificado delante de Dios, es manifiesto; porque el justo vive de la fé.
12
Y la Ley no es de la fé; mas, quien hiciere aquellas cosas, vivirá en ellas.
13
Jesu-Christo nos redimió de la maldición de la Ley, hecho por nosotros maldición; porque está escrito: Maldito todo aquel que es colgado en un madero:
14
Para que la bendición de Abraham fuese comunicada á los Gentiles por Jesu-Christo, á fin de que por la fé recibamos la promesa del Espíritu.
15
Hermanos, hablo como hombre; aunque un testamento sea de un hombre, con todo siendo confirmado, ninguno lo reprueba, ni le pone de mas.
16
Las promesas fuéron dichas á Abraham, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, que es Christo.
17
Mas digo esto: Que el testamento confirmado por Dios, la Ley que fue hecha quatrocientos y treinta años después, no lo abroga para anular la promesa.
18
Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa. Y Dios por promesa le hizo á Abraham la donación.
19
¿Pues para qué la Ley? Por causa de las transgresiones fué puesta, hasta que viniese la simiente, á quien había hecho la promesa, ordenada por Angeles en manos de un mediador.
20
Mas el mediador no es de uno solo: y Dios es uno.
21
¿Luego la Ley es contra las promesas de Dios? No por cierto. Porque si la Ley dada pudiese vivificar, la justicia en verdad seria por la Ley.
22
Mas la Escritura todas las cosas encerró baxo de pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fé en Jesu-Christo.
23
Mas antes que la fé viniese, estábamos bajo la guarda de la Ley encerrados, para aquella fé que había de ser revelada.
24
Y así la Ley fué el Ayo que nos conduxo á Christo, para que fuésemos justificados por la fé.
25
Mas desde que vino la fé, no estamos ya bajo del Ayo.
26
Pues todos sois hijos de Dios por la fé, que es en Jesu-Christo.
27
Porque todos los que habéis sido bautizados en Christo, estáis revestidos de Christo.
28
No hay Judío, ni Griego: no hay siervo, ni libre: no hay macho, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Jesu-Christo.
29
Y si vosotros sois de Christo, ciertamente la simiente de Abraham sois, los herederos según la promesa.
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