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Santiago 3

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Santiago Capítulo 3
1
Hermanos míos, no os hagáis muchos Maestros, sabiendo que os tomáis mayor juicio.
2
Porque todos tropezamos en muchas cosas. El que no tropieza en palabra, éste es varón perfecto, porque puede tener del freno á todo el cuerpo.
3
Y si ponemos frenos en las bocas de los caballos para que nos obedezcan, gobernamos todo el cuerpo de ellos.
4
Mirad también las naves, aunque sean grandes, y las traygan y lleven impetuosos vientos, con un pequeño timón se vuelven á donde quisiere el que las gobierna.
5
Así también la lengua pequeño miembro es en verdad, mas de grandes cosas se gloría. ¡He aquí un pequeño fuego quán grande selva incendia!
6
Y la lengua fuego es, un mundo de maldad. La lengua se cuenta entre nuestros miembros, la qual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de nuestro nacimiento, inflamada ella del fuego infernal.
7
Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de sierpes, y de las otras cosas se doma, y la naturaleza del hombre las ha domado todas:
8
Pero ningún hombre puede domar la lengua: que es un mal que no cesa, y está llena de veneno mortal.
9
Con ella bendecimos á Dios y al Padre: y con ella maldecimos á los hombres, que fuéron hechos á semejanza de Dios.
10
De una misma boca procede bendición y maldición. No conviene, hermanos míos, que esto sea así.
11
¿Por ventura una fuente por un mismo caño echa agua dulce y amarga?
12
¿Por ventura, hermanos míos, puede la higuera llevar uvas, ó la vid higos? Así la fuente salada no puede hacer el agua dulce.
13
¿Quién es entre vosotros sabio é instruido? Muestre por la buena conversación sus obras en mansedumbre de sabiduría.
14
Mas si tenéis zelo amargo, y reynaren contiendas en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:
15
Porque ésta sabiduría no es la que desciende de arriba; sino terrena, animal, diabólica.
16
Porque donde hay envidia y contienda, allí hay inconstancia y toda obra mala.
17
Mas la sabiduría que desciende de arriba, primeramente es casta, después pacífica, modesta, dócil, que se acomoda á lo bueno, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, ni fingida.
18
Y el fruto de justicia se siembra en paz, para aquellos que hacen paz.
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