Entonces ellos se apenaron mucho.
Cuando llegó a la casa, Jesús se le anticipó, diciendo, «¿Qué piensas tu Simón? ¿De quienes reciben impuestos o tributos los reyes de la tierra? ¿De sus propios hijos, o de extraños?»
Jesús le dijo, «Entonces los hijos están exentos.