1
Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, porque tu Nombre está cerca; los hombres cuentan tus obras maravillosas.
2
«Cuando llegue el tiempo señalado, yo juzgaré con rectitud.
3
Se estremece la tierra y todos sus habitantes, pero yo sostengo firmemente sus columnas». Selah.
4
Dije a los arrogantes: «¡No os jactéis!» Y a los impíos: «No levantéis el cuerno.
5
No levantéis en alto vuestro cuerno, ni habléis con cerviz erguida».
6
Porque ni del oriente, ni del occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento.
7
Mas Dios es el juez; a uno humilla, y a otro exalta.
8
Porque en la mano de Yahvé hay un cáliz, lleno de vino espumoso mezclado con especias; él lo derrama, y todos los impíos de la tierra lo beberán hasta las heces.
9
Pero yo lo anunciaré para siempre; cantaré alabanzas al Dios de Jacob.
10
«Quebrantaré todo el poder de los impíos, pero el poder de los justos será exaltado».