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Salmos 106

Biblia Platense

Salmos Capítulo 106
1
Celebrad a Yahvé porque es bueno, porque su misericordia permanece para siempre.
2
Así digan los rescatados de Yahvé, los que Él redimió de manos del enemigo,
3
y a quienes Él ha congregado de las tierras del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodía.
4
Erraban por el desierto, en la soledad, sin hallar camino a una ciudad donde morar.
5
Sufrían hambre y sed; su alma desfallecía en ellos.
6
Y clamaron a Yahvé en su angustia, y Él los sacó de sus tribulaciones.
7
Y los condujo por camino derecho, para que llegasen a una ciudad donde habitar.
8
Den gracias a Yahvé por su misericordia, y por sus maravillas en favor de los hijos de los hombres.
9
Porque sació al alma sedienta, y a la hambrienta colmó de bienes.
10
Moraban en tinieblas y sombras, cautivos de la miseria y del hierro;
11
porque habían resistido a las palabras de Dios y despreciado el consejo del Altísimo.
12
Y Él humilló su corazón con trabajos; sucumbían y no había quien los socorriese.
13
Y clamaron a Yahvé en su angustia, y Él los sacó de sus tribulaciones.
14
Y los libró de las tinieblas y de las sombras, y rompió sus cadenas.
15
Den gracias a Yahvé por su misericordia, y por sus maravillas en favor de los hijos de los hombres;
16
porque Él rompió las puertas de bronce, e hizo pedazos los cerrojos de hierro.
17
Estaban enfermos a causa de su iniquidad, y afligidos a causa de sus delitos;
18
sintieron náuseas de todo alimento, y llegaron a las puertas de la muerte.
19
Y clamaron a Yahvé en su angustia, y Él los sacó de sus tribulaciones.
20
Envió su Palabra para sanarlos y arrancarlos de la perdición.
21
Den gracias a Yahvé por su misericordia, y por sus maravillas en favor de los hijos de los hombres,
22
y ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen con júbilo sus obras.
23
Surcaban en naves el mar, traficando sobre las vastas ondas,
24
esos vieron las obras del Señor, y sus maravillas en el piélago.
25
Con Su palabra suscitó un viento borrascoso, que levantó las olas del mar;
26
subían hasta el cielo y descendían hasta el abismo, su alma desmayaba en medio de sus males.
27
Titubeaban y se tambaleaban como ebrios, y les fallaba toda su pericia.
28
Y clamaron a Yahvé en su angustia, y Él los sacó de sus tribulaciones.
29
Tornó el huracán en suave brisa, y las ondas del mar callaron.
30
Y se alegraron de que callasen, y los condujo al puerto deseado.
31
Den gracias a Yahvé por su misericordia, y por sus maravillas en favor de los hijos de los hombres.
32
Celébrenlo en la asamblea del pueblo, y en la reunión de los ancianos, cántenle.
33
Él convirtió los ríos en desierto, y los manantiales en árida tierra,
34
el suelo fructífero en un salobral, por la malicia de sus moradores.
35
Él mismo ha convertido el desierto en lago y la tierra árida en manantiales,
36
allí coloca a los hambrientos, y fundan una ciudad para habitarla.
37
Siembran los campos y plantan viñas, y obtienen de ellos los frutos.
38
Bendecidos por Él se multiplican en gran manera, y sus ganados no disminuyen nunca.
39
Aunque reducidos a pocos y despreciados, por el peso del infortunio y de la aflicción,
40
Aquel que derrama desprecio sobre los príncipes, y los hace errar por desiertos sin huellas,
41
ha levantado de la miseria al indigente, y hace las familias numerosas como rebaños.
42
Lo ven los justos y se alegran, y toda malicia cierra su boca.
43
¿Quién es el sabio que considere estas cosas y comprenda las misericordias del Señor?
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