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1 Pedro 1

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

1 Pedro Capítulo 1
1
Pedro Apóstol de Jesu-Christo, á los extrangeros que están dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bithinia, elegidos,
2
Según la presciencia de Dios Padre, en santificación del Espíritu, para obedecer, y ser rociados con la sangre de Jesu-Christo: Gracia y paz os sea multiplicada.
3
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu-Christo, que según su grande misericordia nos ha reengendrado, para esperanza de vida, por la Resurrección de Jesu-Christo de entre los muertos,
4
Para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, reservada en los cielos para vosotros,
5
Que sois guardados en la virtud de Dios por fé para la salud, que está aparejada para ser mostrada en el tiempo postrero.
6
En lo que os gozaréis, aunque al presente conviene que seáis afligidos un poco de tiempo con varias tentaciones,
7
Para que la prueba de vuestra fé mucho mas preciosa que el oro, el qual es acrisolado con fuego, sea hallada en loor, y en gloria, y en honra, quando Jesu-Christo fuere manifestado.
8
A quien amais, aunque no le habéis visto: en quien aún ahora creéis sin verle: y creyendo en él os gozaréis con gozo inefable lleno de gloria,
9
Alcanzando el fin de vuestra fé, que es la salud de las almas.
10
De la qual salud los Prophetas, que vaticinaron de la gracia, que había de venir á vosotros, inquiriéron é indagáron,
11
Escudriñando quándo y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Christo que estaba en ellos, anunciando los sufrimientos que habían de ser en Christo, y las glorias que los seguirían;
12
A los quales fué revelado, que no para sí mismos, sino para vosotros administraban las cosas, que ahora os son anunciadas por aquellos, que os han predicado el Evangelio, habiendo sido enviado del Cielo el Espíritu Santo, en quien desean mirar los Angeles.
13
Por tanto ceñidos los lomos de vuestra mente, viviendo con templanza, esperad enteramente en aquella gracia que os es ofrecida, para la manifestacion de Jesu-Christo;
14
Así como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teníais en vuestra ignorancia:
15
Mas según es Santo aquel que os llamó, sed vosotros también Santos en todas las acciones:
16
Porque escrito está: Santos seréis, porque yo soy Santo.
17
Y sí invocáis como padre á aquel, que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, vivid en temor el tiempo de vuestra peregrinación.
18
Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, que recibísteis de vuestros padres, no por oro, ni por plata (que son cosas perecederas)
19
Sino por la preciosa sangre de Christo, como de un cordero inmaculado, y sin mancilla,
20
Predestinado en verdad ya antes del establecimiento del mundo, pero manifestado en los últimos tiempos por amor de vosotros:
21
Que por él sois fieles en Dios, el qual lo resucitó de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fé, y vuestra esperanza fuese en Dios:
22
Haciendo puras vuestras almas en la obediencia de caridad, en amor de hermandad, con sencillo corazón: amaos intensamente unos á otros:
23
Puesto que habéis renacido, no de simiente corruptible, sino de incorruptible por la palabra del Dios vivo, y que permanece eternamente:
24
Porque toda carne es como la yerba: y toda su gloria como la flor de la yerba: se secó la yerba, y cayó su flor;
25
Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y ésta es la palabra que os ha sido evangelizada.
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