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Apocalipse 6

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Apocalipse Apocalipsis Capítulo 6
1
Y ví que el Cordero abrió uno de los síete sellos, y oí que uno de los quatro animales decía, como con voz de trueno: Ven, y verás.
2
Y miré: y ví un caballo blanco y el que estaba sentado sobre él, tenia un arco, y le fué dada una corona, y salió victorioso para vencer.
3
Y quando abrió el segundo sello, oí al segundo animal, que decía: Ven, y verás.
4
Y salió otro caballo bermejo: y fué dado poder al que estaba sentado sobre él, para que quitase la paz de la tierra, y que se matasen los unos á los otros, y le fué dada una grande espada.
5
Y quando abrió el tercer sello, oí al tercer animal, que decía: Ven, y verás. Y apareció un caballo negro: y el que estaba sentado sobre él, tenia en su mano una balanza.
6
Y oí como una voz en medio de los quatro animales que decían: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario, mas no hagas daño al vino ni al aceyte.
7
Y quando abrió el quarto sello, oí la voz del quarto animal, que decía: Ven, y verás.
8
Y apareció un caballo pálido y el que estaba sentado sobre él, tenia por nombre Muerte, y le seguía el Infierno: y le fué dado poder sobre las quatro partes de la tierra, para matar con espada, con hambre, y con mortandad, y con bestias de la tierra.
9
Y quando abrió el quinto sello, ví debaxo del Altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios, y por el testimonio que tenían,
10
Y clamaban en voz alta, diciendo: ¿Hasta quándo Señor, santo, y verdadero, no juzgas, y no vengas nuestra sangre de los que moran sobre la tierra?
11
Y fuéron dadas á cada uno de ellos unas ropas blancas: y les fué dicho, que reposasen aún un poco de tiempo, hasta que se cumpliese el número de sus consiervos y el de sus hermanos, que también han de ser muertos como ellos.
12
Y miré quando abrió el sexto sello, y he aquí fué hecho un grande terremoto, y se tornó el Sol negro como un saco de cilicio: y la Luna fué hecha toda como sangre:
13
Y las estrellas del Cielo cayéron sobre la tierra, como la higuera dexa caer sus higos, quando es movida de grande viento.
14
Y el Cielo se recogió como un libro que se arrolla: y todo monte, y toda isla fuéron movidas de sus lugares:
15
Y los Reyes de la tierra, y los Príncipes, y los Tribunos, y los ricos y los poderosos, y todo siervo, y libre se escondiéron en las cavernas, y entre las peñas de los montes:
16
Y decían á los montes, y á las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la presencia del que está sentado sobre el throno, y de la ira del Cordero:
17
Porque llegado es el grande día de la ira de ellos ¿y quién podrá sostenerse en pie?
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