1
Alabemos a los varones ilustres, a nuestros mayores, a los que debemos el ser.
2
Cosas muy gloriosas obró el Señor por su magnificencia con ellos desde el principio del mundo.
3
Gobernaron sus estados, fueron hombres grandes en valor, y adornados de prudencia; y como profetas que eran, hicieron conocer la dignidad de profeta.
4
Gobernaron al pueblo de su tiempo con la virtud de la prudencia, dando muy santas instrucciones a sus súbditos.
5
Con su habilidad inventaron tonos musicales y compusieron los cánticos de las Escrituras.
6
Hombres ricos en virtudes, solícitos del decoro, pacíficos en sus casas.
7
Todos estos alcanzaron gloria, en los tiempos de su pueblo, y eran honrados en su siglo.
8
Los que de ellos nacieron, dejaron un nombre que hace recordar sus alabanzas.
9
Mas hay de quienes no queda memoria, que perecieron como si nunca hubieran existido. Nacieron como si no hubiesen nacido, así ellos como sus hijos.
10
Pero aquellos fueron varones misericordiosos, y su piedad no salió fallida.
11
En su descendencia permanecen sus bienes.
12
Sus nietos son una sucesión santa, y su posteridad se mantuvo constante en las alianzas.
13
Por el mérito suyo durará para siempre su descendencia; nunca perecerá su gloria.
14
Sepultados en paz fueron sus cuerpos; y vive su nombre por todos los siglos.
15
Celebren los pueblos su sabiduría, y repítanse sus alabanzas en la Iglesia.
16
Henoc agradó a Dios, y fue transportado al paraíso para predicar a las naciones la penitencia.
17
Noé fue hallado perfectamente justo; y en el tiempo de la ira vino a ser instrumento de reconciliación.
18
Por eso fue dejado un resto en la tierra cuando vino el diluvio.
19
A Noé fue hecha aquella promesa sempiterna, según la cual no pueden ser destruidos por diluvio todos los mortales.
20
Abrahán, aquel gran padre de muchas gentes, que no tuvo semejante en la gloria, el cual guardó la Ley del Altísimo, y estrechó con Él alianza,
21
la que ratificó con la circuncisión en su carne, y en la tentación fue hallado fiel.
22
Por eso juró el Señor darle gloria en su descendencia, y que se multiplicaría como el polvo de la tierra,
23
y que su posteridad sería ensalzada como las estrellas, y que ella sería heredera de mar a mar, y desde el río hasta los términos de la tierra.
24
Del mismo modo se portó con Isaac por amor de Abrahán su padre.
25
A él le dio el Señor la bendición de todas las naciones, y confirmó su pacto sobre la cabeza de Jacob.
26
Al cual distinguió con sus bendiciones, y le dio la herencia, repartiéndosela entre las doce tribus.
27
Y le concedió que en su linaje hubiese siempre varones de misericordia que fuesen amados de todas las gentes.