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Acts 22

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Acts Hechos Chapter 22
1
Varones hermanos y padres, oid la razón que al presente os doy.
2
Y quando oyéron que les hablaba en lengua Hebréa, les escucháron con mayor silencio.
3
Y dixo: Yo soy Judío, que nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en ésta ciudad, instruido á los pies de Gamaliel según verdad en la ley de nuestros padres, zelador de la Ley, así como todos vosotros lo sois el día de hoy:
4
Que perseguí éste camino hasta la muerte, prendiendo y metiendo en cárceles hombres y mugeres,
5
Como el Príncipe de los sacerdotes y todos los Ancianos me son testigos, de los quales habiendo también tomado cartas para los hermanos iba á Damasco, con el fin de traherlos de allí atados á Jerusalém para que fuesen castigados.
6
Y acaeció que quando yo iba, y estaba ya cerca de Damasco al medio día, me ví rodeado súbitamente de una grande luz del Cielo:
7
Y cayendo en tierra, oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
8
Y yo respondí: ¿Quién eres Señor? Y me dixo: Yo soy Jesús Nazareno, á quien tú persigues.
9
Y los que estaban conmigo vieron en verdad la luz: mas no oyéron la voz del que hablaba conmigo.
10
Y dixe: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me respondió: Levántate, y vé á Damasco: y allí te será dicho todo lo que te conviene hacer.
11
Y como no viese por la claridad de aquella luz, me Heváron de la mano los compañeros, y me conduxéron á Damasco.
12
Y un cierto Ananías, varón según la ley, de quien daban testimonio todos los Judíos que allí moraban,
13
Viniendo á mí y poniéndoseme delante, me dixo: Saulo hermano, recibe la vista. Y en el mismo punto le ví á él.
14
Y él me dixo: El Dios de nuestros Padres te ha predestinado para que conocieses su voluntad, y vieses al Justo, y oyeses la voz de su boca:
15
Porque tú serás testigo suyo delante de todos los hombres de las cosas que has visto y has oido:
16
Y ahora: ¿qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre.
17
Y así fué, que quando volví á Jerusalém, y estaba orando en el templo, fuí arrebatado fuera de mí,
18
Y le ví que me decía: Dáte priesa, y sal presto de Jerusalém: porque no recibirán tu testimonio de mí.
19
Y yo dixe: Señor, ellos mismos saben que yo era el que encerraba en cárceles, y azotaba por las Synagogas á los que creían en tí:
20
Y quando se derramaba la sangre de Estevan testigo tuyo, yo estaba presente, y lo consentía, y guardaba las ropas de los que le mataban.
21
Y me dixo: Vé porque yo te enviaré á las naciones de lejos.
22
Y le habían escuchado hasta ésta palabra, mas levantáron entonces el grito, diciendo: Quita del murdo un tal hombre: porque no es justo que él viva.
23
Y como ellos diesen alaridos, y echasen de sí sus ropas, y arrojasen polvo al ayre,
24
Mandó el Tribuno meterle en los Reales, y que le azotasen, y diesen tormento, para saber por qué causa clamaban así contra él.
25
Y quando le hubiéron apretado con correas, dixo Pablo al Centurión que estaba allí: ¿Os es lícito á vosotros azotar á un hombre Romano, y sin ser condenado?
26
Quando lo oyó el Centurión, fué al Tribuno, y le dió aviso diciendo: Mira lo que vas á hacer, porque este hombre es Ciudadano Romano.
27
Y viniendo el Tribuno le dixo: ¿Dime si tú eres Romano? Y él dixo: Sí.
28
Y respondió el Tribuno: Yo por una grande suma alcancé éste privilegio de Ciudadano. Pues yo, respondió Pablo, lo soy de nacimiento.
29
Al punto pues se apartáron de él los que le habían de dar el tormento: y aún el Tribuno entró en temor luego que supo que era Ciudadano Romano, por haberle hecho atar.
30
Y el día siguiente queriendo saber de cierto la causa que tenían los Judíos para acusarle, le hizo desatar, y mandó que se juntasen los sacerdotes y todo el Concilio, y sacando á Pablo, lo presentó delante de ellos.
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