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Hebrews 12

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Hebrews Hebreos Chapter 12
1
Y por eso teniendo también puesta sobre nosotros una tan grande nube de testigos dexando todo el peso del pecado que nos cerca, corramos con paciencia á la batalla, que nos está propuesta;
2
Poniendo los ojos en el autor y consumador de la fé, Jesús, el qual habiéndole sido propuesto gozo, sufrió Cruz, menospreciando la deshonra, y está sentado á la diestra del throno de Dios.
3
Considerad pues atentamente á aquel, que sufrió tal contradicción de los pecadores contra su persona, para que no os fatigueis, desfalleciendo en vuestros ánimos:
4
Pues aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado:
5
Y estáis olvidados de aquella consolación, que habla con vosotros como con hijos, diciendo: Hijo mio, no desprecies la correccion del Señor; ni desmayes quando te reprehende.
6
Porque el Señor castiga al que ama, y azota á todo el que recibe por hijo.
7
Perseverad firmes en corrección. Dios se ofrece á vosotros como á hijos: ¿Porque quál es el hijo, á quien no corrige su padre?
8
Mas si estáis fuera de corrección, de la qual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos.
9
Fuera de esto si tuvimos á nuestros padres carnales, quenos corrigiesen, y los mirábamos con respeto: ¿cómo no obedecerémos mucho mas al Padre de los espíritus y vivirémos?
10
Y aquellos en verdad en tiempo de pocos días nos corregían según su voluntad: mas éste en aquello, que nos es provechoso, para recibir su santificación.
11
Toda correccion al presente en verdad no parece ser de gozo, sino de tristeza: mas después dará un fruto muy apacible de justicia, á los que por ella han sido exercitados.
12
Por lo qual alzad las manos caídas, y las rodillas descoyuntadas,
13
Y dad pasos derechos con vuestros pies, para que el que claudica no se desvíe, antes sea sanado.
14
Seguid la paz con todos y la santidad, sin la qual ninguno verá á Dios:
15
Atendiendo á que ninguno falte á la gracia de Dios: porque brotando alguna raíz de amargura no os impida, y por ella sean muchos contaminados.
16
No haya ningún fornicario, ó profano, como Esaú: el qual por una vianda vendió su primogenitura.
17
Pues sabed, que deseando él después heredar la bendición, fué desechado, porque no halló lugar de arrepentimiento, aunque lo solicito con lágrimas.
18
Porque no os habeis aún llegado al monte palpable, y al fuego encendido, y al torbellino, y á la obscuridad, y tempestad,
19
Y al sonido de la trompeta, y á la voz de las palabras, que los que la oyeron, suplicaron que no se les hablase mas.
20
Pues no podian sufrir lo que se intimaba: Que si una bestia tocare al monte, será apedreada.
21
Y era tan espantoso lo que se veia: que Moysés dixo: Espantado estoy y temblando.
22
Mas os habeis llegado al monte Sion, y á la ciudad del Dios vivo, Jerusalém la del Cielo, y á la compañía de muchos millares de Angeles,
23
Y á la Iglesia de los primogénitos, que están alistados en los Cielos, y á Dios el Juez de todos, y á los espíritus de los justos consumados,
24
Y á Jesús medianero del nuevo Testamento, y á la aspersión de la sangre, que habla mejor que la de Abél.
25
Mirad que no desechéis al que habla. Porque sino escapáron aquellos, que desecháron al que les hablaba sobre la tierra; mucho ménos nosotros, si desechamos al que nos habla de los Cielos.
26
Cuya voz movió entonces la tierra; mas ahora nos intima, diciendo: Aún una vez; y yo moveré no tan solo la tierra, mas también el Cielo.
27
En esto que dice: Aun una vez: demuestra la mudanza de las cosas movibles, como cosas hechas, para que permanezcan aquellas que son inmobles.
28
Y así recibiendo un reyno inmovible, tenemos gracia: por la que agradando á Dios, le sirvamos con temor y reverencia.
29
Porque nuestro Dios es fuego consumidor.
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