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Philippians 3

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Philippians Filipenses Chapter 3
1
Resta, hermanos mios, que os goceis en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y es necesario para vosotros.
2
Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de la tajadura.
3
Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos Dios en espíritu, y nos gloriamos en Jesu-Christo, y no tenemos confianza en la carne:
4
Aunque yo tenga también de qué confiar en la carne. Si algún otro piensa, que tiene de qué confiar en la carne, yo mas,
5
Que he sido circuncidado al octavo día, del linage de Israel, de la tribu de Benjamin; Hebréo de Hebréos; quanto á la Ley, Phariséo;
6
Quanto al zelo, perseguidor de la Iglesia de Dios; quanto á la justicia de la Ley, he vivido irreprehensible:
7
Pero las cosas que me fueron ganancias, las he reputado como pérdidas por Christo.
8
Y en verdad todo lo tengo por pérdida por el eminente conocimiento de Jesu-Christo mi Señor; por el qual todo lo he perdido, y lo tengo por basura, con tal que gane á Christo,
9
Y que sea hallado en él, no teniendo mi justicia, que es de la Ley, sino aquella que es de la fé de Jesu-Christo: la justicia, que viene de Dios por la fé,
10
Para conocerlo á él, y la virtud de su resurrección, y la comunicación de sus aflicciones; siendo hecho conforme á su muerte:
11
Por si de alguna manera puedo llegar á la resurrección, que es de los muertos:
12
No que la haya ya alcanzado, ó que sea ya perfecto: mas voy siguiendo, por si de algún modo podré alcanzar aquello para lo que yo fuí tomado de Jesu-Christo.
13
Hermanos, yo no juzgo haberlo ya alcanzado. Mas esto solo: que olvidando lo que queda atrás, y extendiéndome hacia lo que está delante,
14
Prosigo según el fin propuesto al premio de la soberana vocación de Dios en Jesu-Christo.
15
Y así todos los que somos perfectos, vivamos en estos sentimientos; y si sentís algo de otra manera, Dios también os lo revelará.
16
Mas en quanto á lo que hemos ya llegado, tengamos unos mismos sentimientos, y permanezcamos en una misma regla.
17
Sed imitadores mios, hermanos, y no perdais de vista á los que así andan, según que tenéis nuestro exemplo.
18
Porque muchos andan, de quienes otras veces os decía, y ahora también lo digo llorando, que son enemigos de la Cruz de Christo,
19
Cuyo fin es la perdicion: cuyo Dios es el vientre y su gloria es para confusión de ellos, que gustan solo de lo terreno.
20
Mas nuestra morada está en los cielos: de donde también esperamos al Salvador nuestro Señor Jesu-Christo,
21
El qual reformará nuestro cuerpo abatido, para hacerlo conforme á su cuerpo glorioso, según la operación con que también puede sujetar á sí todas las cosas.
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