La misma fue convertida en cabeza de la esquina.
Es maravilloso ante nuestros ojos´?»
Pero Él conociendo su hipocresía les dijo, «¿Por qué me prueban? Traíganme un denario, para poder verlo.»
Él les dijo, «¿De quien es esta imagen y esta inscripción?»
Ellos le contestaron, «Del Cesar.»
Se maravillaron grandemente de Él.
Nadie se atrevió a hacerle más preguntas después de esta.
Siéntate a mi mano derecha,
Hasta que haga de tus enemigos un estrado para tus pies.´
La gente común lo escuchó con agrado.