Leyendo ahora

1 Juan 4

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

1 Juan Capítulo 4
1
Carísimos, no queráis creer á todo espíritu, mas probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos Prophetas se han levantado en el mundo.
2
En esto se conoce el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesu-Christo vino en Carne, es de Dios.
3
Y todo espíritu, que divide á Jesús, no es de Dios; y éste tal es un Anti-Christo, de quien habéis oído que viene, y que ahora está en el mundo.
4
Vosotros, hijitos, sois de Dios, y vencisteis á aquel; porque el que está en vosotros, es mayor que el que está en el mundo.
5
Ellos del mundo son: por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.
6
Nosotros de Dios somos. Quien á Dios conoce nos oye: el que no es de Dios no nos oye: en esto conocemos el espíritu de verdad, y el espíritu de error.
7
Carísimos, amémonos los unos á los otros, porque la caridad procede de Dios, y todo aquel que ama, de Dios es nacido, y conoce á Dios.
8
El que no ama, no conoce á Dios, porque Dios es caridad.
9
En esto se demostró la caridad de Dios hacia nosotros, en que Dios envió al mundo á su Hijo Unigénito, para que vivamos por él.
10
Ento se consiste la caridad: no que nosotros hayamos amado á Dios, sino que él nos amó primero á nosotros, y envió su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
11
Carísimos, si Dios nos amó de ésta manera; también debemos amarnos los unos á los otros.
12
Ninguno vió jamás á Dios: Si nos amáremos los unos á los otros, Dios está en nosotros, y su caridad es perfecta en nosotros.
13
En esto conocemos que estamos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.
14
Y nosotros lo vimos, y damos testimonio, que el Padre envió á su Hijo para ser Salvador del mundo.
15
Qualquiera que confesare que Jesús es el Hijo de Dios, Dios está en él, y él en Dios.
16
Y nosotros hemos conocido, y creído á la caridad, que Dios tiene por nosotros. Dios es caridad, y quien permanece en caridad, en Dios permanece, y Dios en él.
17
Por esto fué consumada la caridad de Dios con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio: pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
18
En la caridad no hay temor, mas la caridad perfecta echa fuera el temor; porque el temor tiene pena: y así el que teme, no es perfecto en la caridad.
19
Pues amemos nosotros á Dios, porque Dios nos amó primero.
20
Si alguno dixere: yo amo á Dios, y aborreciere á su hermano, mentiroso es. Porque quien no ama á su hermano á quien ve, ¿cómo puede amar á Dios á quien no vé?
21
Y éste mandamiento tenemos de Dios: que el que ama Dios, ame también á su hermano.
Compartir esta referencia