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1 Pedro 4

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

1 Pedro Capítulo 4
1
Habiendo pues Christo padecido en la carne, armaos también vosotros de ésta misma consideración: que aquel que ha padecido en la carne, cesó de pecados:
2
De suerte que el tiempo, que le queda en carne, lo viva, no á las pasiones de hombres, sino á la voluntad de Dios.
3
Pues basta para estos, que en el tiempo pasado hayan cumplido la voluntad de los Gentiles, viviendo en luxurias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en excesos de beber, y en abominables idolatrías.
4
Por lo que extrañan mucho, de que no concurráis á la misma ignominia de luxuria, llenándoos de vituperios.
5
Los quales darán cuenta á aquel, que está aparejado para juzgar vivos y muertos.
6
Pues por esto ha sido también predicado el Evangelio á los muertos, para que en verdad sean juzgados según hombres en carne, mas vivan según Dios en espíritu.
7
Mas el fin de todas las cosas se ha acercado. Por tanto sed prudentes y velad en oraciones.
8
Y ante todas cosas teniendo entre vosotros mismos constante caridad: porque la caridad cubre la muchedumbre de pecados.
9
Exercitad la hospitalidad los unos con los otros sin murmuración.
10
Cada uno según la gracia que recibió, comuníquela á los otros, como buenos dispensadores de la gracia de Dios que es de muchas maneras.
11
Si alguno habla, sean como palabras de Dios: si alguno ministra, sea conforme á la virtud que Dios da: para que en todas cosas sea Dios honrado por Jesu-Christo: el qual tiene gloria, y el imperio en los siglos de los siglos: Amén.
12
Carísimos, no os sorprehendais en el fuego de la tribulación, que es para prueba vuestra, como si os acaeciese alguna cosa de nuevo:
13
Mas gozaos de ser participantes de la pasion de Christo, para que os gocéis también con júbilo en la aparición de su gloria:
14
Si sois vituperados por el nombre de Christo, bienaventurados seréis; porque lo que es de la honra, de la gloria, y de la virtud de Dios, y lo que es de su espíritu, reposa sobre vosotros.
15
Pero ninguno de vosotros padezca como homicida, ó ladrón, ó maldiciente, ó codiciador de lo ageno.
16
Mas si padeciere como Christiano, no se avergüence: antes dé loor á Dios en éste nombre.
17
Porque es tiempo que empiece el juicio por la casa de Dios. Y si primero comienza por nosotros; ¿quál será el paradero de aquellos que no creen al Evangelio de Dios?
18
Y si el justo apénas será salvo, ¿el impío, y el pecador en dónde comparecerán?
19
Y así aquellos, que sufren según la voluntad de Dios, encomienden sus almas á su fiel Criador, haciendo bien.
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