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Hechos 17

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Hechos Capítulo 17
1
Y quando hubiéron pasado por Amphipolis y Apolonia, llegáron á Thesalónica, en donde habia una Synagoga de Judíos.
2
Y Pablo entró á ellos según su costumbre, y por tres Sábados disputaba con ellos sobre las Escrituras,
3
Declarando y mostrando que había sido necesario que Christo padeciese y resucitáse de entre los muertos: y éste es Jesu-Christo, el que yo os anuncio.
4
Y creyéron algunos de ellos, y se juntáron con Pablo y con Silas, como también una grande multitud de temerosos de Dios, y de los Gentiles, y no pocas mugeres ilustres.
5
Mas los Judíos, movidos de zelo, y tomando consigo algunos de la plebe, hombres malos, y haciendo gente, levantáron la ciudad: y asediáron la casa de Jasón, queriendo presentarlos al pueblo.
6
Y no hallándolos, traxéron violentamente á Jasón y á algunos de los hermanos, á los Magistrados de la ciudad, gritando: Estos son los que alborotan la ciudad, y viniéron acá.
7
A los quales ha acogido Jasón, y todos estos hacen contra los decretos de César, diciendo que hay otro Rey, que es JESUS.
8
Y alborotáron al pueblo y á los principales de la ciudad al oír éstas cosas.
9
Mas recibida satisfaccion de Jasón, y de los otros, dexáronlos ir libres.
10
Y los hermanos, luego que llegó la noche enviáron á Pablo y á Silas á Beréa: y quando llegaron, entráron en la Synagoga de los Judíos.
11
Y estos eran mas nobles que los de Thesalónica, pues recibieron la palabra con toda afirmación, escudriñando todo el día atentamente las Escrituras, si estas cosas eran así.
12
Y así muchos de ellos creyéron con muchas mugeres Gentiles de calidad, y no pocos hombres.
13
Mas quando los Judíos de Thesalónica supieron que Pablo había también predicado en Beréa la palabra de Dios, fuéron allá á turbar y levantar el pueblo.
14
Y los hermanos luego al punto hicieron salir á Pablo para que fuese hasta el mar: mas Silas y Timothéo se quedáron allí.
15
Y los que acompañaban á Pablo, lo lleváron hasta Athenas: y después de haber recibido sus órdenes para Silas y Timothéo, que muy presto viniésen á él, se fueron.
16
Y mientras que Pablo los esperaba en Athenas, se inflamaba su espíritu dentro de sí mismo, viendo la ciudad entregada á la idolatría.
17
Y así disputaba en la Synagoga con los Judíos y con los prosélytos, y en la plaza cada día con los que se le ponian delante.
18
Yalgunos philosophos Epicuréos y Estóycos disputaban con él, y unos decían: ¿Qué nos quiere decir éste sembrador de palabras? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les anunciaba á Jesús, y la resurrección.
19
Y asiéndolo, lo llevaron al Areopago, diciendo: ¿No podemos saber qué doctrina nueva es ésta, que predicas?
20
Porque metes en nuestras orejas ciertas novedades: Pues queremos saber qué quiere ser esto.
21
(Y los Athenienses todos, y los forasteros que allí moraban, no entendían en otra cosa, sino en decir, ó en oir algo de nuevo).
22
Pablo pues, puesto en pie en medio del Areopago, dixo: Varones Athenienses, en todas las cosas os veo como mas supersticiosos.
23
Porque pasando, y viendo vuestros simulachros, hallé también una ara, en que estaba escrito: AL DIOS NO CONOCIDO. A aquel pues, que vosotros adorais sin conocerle, ese es el que yo os anuncio.
24
El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él, éste, siendo Señor de Cielo y de tierra, no mora en templos hechos de mano.
25
Ni es servido por manos de hombres, como si necesitase de alguna cosa, pues él mismo dá á todos vida, y respiracion, y todas las cosas:
26
Y de uno solo hizo todo el linage humano, para que habitase en toda la haz de la tierra, señalando el orden de los tiempos, y los términos de su habitación,
27
Para que buscasen á Dios, si por ventura lo pudiesen tocar ó hallar, aunque no está lejos de cada uno de nosotros.
28
Porque en él mismo vivimos, y nos movemos, y somos: como dixéron también algunos de vuestros Poetas: porque de él también somos linage.
29
Siendo pues linage de Dios, no debemos pensar que la Divinidad es semejante á oro, ó plata, ó piedra, labrada por arte, ó industria de hombre.
30
Y Dios, disimulando los tiempos de ésta ignorancia, denuncia ahora á los hombres, que todos en todo lugar hagan penitencia.
31
Por quanto ha establecido día, en el qual ha de juzgar al mundo según justicia, por aquel varón que habia determinado, dando certidumbre á todos, resucitándole de entre los muertos.
32
Y quando oyéron la resurrección de los muertos, los unos hacían burla, y los otros dixéron: Te oirémos otra vez sobre ésto.
33
Así Pablo salió de en medio de ellos.
34
Mas algunos creyéron, y se allegaron á él: entre los quales fué Dionysio Areopagita, y una muger por nombre Damaris, y otros con ellos.
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