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Lucas 1

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Lucas Capítulo 1
1
Ya que muchos han intentado poner en órden la narracion de las cosas, que entre nosotros han sido cumplidas;
2
Como nos las contáron los que desde el principio las viéron por sus ojos, y fuéron ministros de la palabra:
3
Me ha parecido también á mí, después de haberme muy bien informado, cómo pasáron desde el principio, escribírtelas por órden, oh buen Theophilo.
4
Para que conozcas la verdad de aquellas cosas, en que has sido instruido.
5
Hubo en los días de Herodes, Rey de Judéa, un Sacerdote nombrado Zachârías, de la suerte de Abías: y su muger de las hijas de Aaron, y el nombre de ella Elisabeth.
6
Y eran ambos justos delante de Dios, caminando irreprehensiblemente en todos los mandamientos, y estatutos del Señor,
7
Y no tenian hijo, porque Elisabeth era estéril, y ambos eran avanzados en sus días.
8
Y aconteció, que exerciendo Zachârías su ministerio delante de Dios en el órden de su vez,
9
Según la costumbre del Sacerdocio, salió por su suerte á poner el incienso, entrando en el templo del Señor:
10
Y toda la muchedumbre del pueblo estaba fuera orando á la hora del incienso.
11
Y se le apareció el Angel del Señor, puesto en pie á la derecha del altar del incienso.
12
Y Zachârías al verle se turbó, y cayó temor sobre él.
13
Mas el Angel le dixo: No temas, Zachârías, porque tu oración ha sido oida: y tu muger Elisabeth te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan.
14
Y tendrás gozo y alegría, y se gozarán muchos en su nacimiento.
15
Porque será grande delante del Señor; y no beberá vino, ni sidra, y será lleno de Espíritu Santo aún desde el vientre de su madre:
16
Y á muchos de los hijos de Israél convertirá al Señor el Dios de ellos.
17
Porque él irá delante de él con el espíritu, y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres á los hijos, y los incrédulos á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo perfecto.
18
Y dixo Zachârías al Angel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi muger está avanzada en días.
19
Y respondiendo el Angel, le dixo: Yo soy Gabriel, que asisto delante de Dios: y soy enviado á hablarte, y á traherte ésta feliz nueva.
20
Y tú quedarás mudo, y no podrás hablar hasta el día en que ésto sea hecho, porque no creíste á mis palabras, las quales se cumplirán á su tiempo.
21
Y el pueblo estaba esperando á Zachârías: y se maravillaban, de que se tardase él en el templo.
22
Y quando salió, no les podía hablar, y entendiéron, que había visto visión en el templo. Y él se lo significaba por señas, y quedó mudo.
23
Y quando fuéron cumplidos los días de su ministerio, se fué a su casa:
24
Y después de estos días concibió Elisabeth su muger, y se estuvo escondida cinco meses, diciendo:
25
Porque el Señor me hizo esto en los días, en que atendió á quitar mi oprobio de entre los hombres.
26
Y al sexto mes el Angel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galiléa, llamada Nazaréth,
27
A una Vírgen desposada con un varón, que se llamaba Joseph, de la casa de David, y el nombre de la Vírgen era María.
28
Y habiendo entrado el Angel, á donde estaba, dixo: Dios te salve, llena de gracia: El Señor es contigo: Bendita tú entre las mugeres.
29
Y quando ella esto oyó, se turbó con las palabras de él, y pensaba, qué salutacion fuese ésta.
30
Y el Angel le dixo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios:
31
He aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.
32
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el throno de David su padre: y reynará en la casa de Jacob para siempre,
33
Y no tendrá fin su reyno.
34
Y dixo María al Angel: ¿Cómo será esto, porque no conozco varón?
35
Y respondiendo el Angel, le dixo: El Espíritu Santo vendrá sobre tí, y te hará sombra la virtud del Altísimo. Y por eso lo Santo, que nacerá de tí, será llamado Hijo de Dios.
36
Y he aquí Elisabeth tu parienta, también ella ha concebido un hijo en su vejez: y este es el sexto mes á ella, que es llamada la estéril:
37
Porque no hay cosa imposible para Dios.
38
Y dixo María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y se retiró el Angel de ella.
39
Y en aquellos días levantándose María, fué con priesa á la montaña, á una ciudad de Judá:
40
Y entró en casa de Zachârías, y saludó á Elisabeth.
41
Y quando Elisabeth oyó la salutacion de María, la criatura dió saltos en su vientre: Y fué llena Elisabeth de Espíritu Santo:
42
Y exclamó en alta voz, y dixo: Bendita tú entre las mugeres, y bendito el fruto de tu vientre.
43
¿Y de dónde ésto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí?
44
Porque he aquí luego que llegó la voz de tu salutacion á mis oidos, la criatura dió saltos de gozo en mi vientre.
45
Y bienaventurada la que creiste, porque cumplido será lo que te fué dicho de parte del Señor.
46
Y dixo María: Mi alma engrandece al Señor:
47
Y mi espíritu se regocijó en Dios mi Salvador.
48
Porque miró la baxeza de su esclava: pues ya desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el que es poderoso, y santo el nombre de él.
50
Y su misericordia de generación en generación sobre los que le temen.
51
Hizo valentía con su brazo: esparció á los soberbios del pensamiento de su corazón.
52
Desthronó á los poderosos, y ensalzó á los humildes.
53
Hinchió de bienes á los hambrientos: y á los ricos dexó vacíos.
54
Recibió á Israél su siervo, acordándose de şu misericordia.
55
Así como habló á nuestros padres, á Abraham, y á su descendencia por los siglos.
56
Y María se detuvo con ella como tres meses: y se volvió á su casa.
57
Mas á Elisabeth se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo.
58
Y oyéron sus vecinos, y parientes, que el Señor había señalado con ella su misericordia, y se congratulaban con ella.
59
Y aconteció que al octavo día viniéron á circuncidar al niño, y le llamaban del nombre de su padre, Zachârías.
60
Y respondiendo su madre, dixo: De ningún modo, sino Juan será llamado.
61
Y le dixéron: Nadie hay en tu linage, que se llame con este nombre.
62
Y preguntaban por señas al padre del niño, cómo quería que se le llamase.
63
Y pidiendo una tableta, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y se maravilláron todos.
64
Y luego fué abierta su boca, y su lengua, y hablaba bendiciendo á Dios.
65
Y vino temor sobre todos los vecinos de ellos: y se extendiéron todas éstas cosas por todas las montañas de la Judéa:
66
Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién pensáis, que será este niño? Porque la mano del Señor era con él.
67
Y Zachârías su padre fué lleno de Espíritu Santo, y prophetizo, diciendo:
68
Bendito el Señor Dios de Israél, porque visitó, é hizo la redención de su pueblo:
69
Y nos alzó el cuerno de salud en la casa de David su siervo.
70
Como habló por boca de sus Santos Prophetas, que ha habido de todo tiempo:
71
Salud de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecen:
72
Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo testamento.
73
El juramento, que juró á nuestro padre Abraham, que él daría á nosotros:
74
Para que librados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor,
75
En santidad, y en justicia delante de él mismo, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, Niño, Propheta del Altísimo serás llamado: porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos:
77
Para dar conocimiento de salud á su pueblo para la remisión de sus pecados.
78
Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios con que nos visitó de lo alto el Oriente:
79
Para alumbrar á los que están de asiento en las tinieblas, y en sombra de muerte: para enderezar nuestros pies á camino de paz.
80
Y el niño crecia, y era fortificado en espíritu; y estuvo en los desiertos hasta el día, que se manifestó á Israél.
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