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Lucas 22

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Lucas Capítulo 22
1
Y estaba ya cerca la fiesta de los Azymos, que es llamada Pascua:
2
Y los Príncipes de los sacerdotes, y los Escribas buscaban, cómo harían morir á Jesús: mas temían al pueblo.
3
Y Satanás entró en Júdas, que tenia por sobre nombre Iscariotes, uno de los doce.
4
Y fué, y trató con los Príncipes de los sacerdotes, y con los Magistrados de cómo se lo entregaría.
5
Y se holgáron, y concertáron de darle dinero.
6
Y quedó con ellos de acuerdo. Y buscaban sazón, para entregarlo sin concurso de gentes.
7
Vino pues el día de los Azymos, en que era menester matar la Pascua.
8
Y envió á Pedro y á Juan, diciendo: Id á aparejarnos la Pascua, para que comamos.
9
Y ellos dixéron: ¿En dónde quieres que la aparejemos?
10
Y les dixo: Luego que entréis en la ciudad, encontrareis un hombre que lleva un cántaro de agua: seguidle hasta la casa, en donde entráre,
11
Y decid al Padre de familias de la casa: El Maestro te dice: ¿En dónde está el aposento, dónde tengo de comer la Pascua con mis discípulos?
12
Y él os mostrará una grande sala aderezada, disponedla allí.
13
Y ellos fuéron, y lo halláron así como les había dicho, y preparáron la Pascua.
14
Y quando fué hora, se sentó á la mesa, y los doce Apóstoles con él.
15
Y les dixo: Con deséo he deseado comer con vosotros ésta Pascua, antes que padezca.
16
Porque os digo, que no comeré mas de ella hasta que sea cumplida en el reyno de Dios.
17
Y tomando el cáliz, dió gracias, y dixo: Tomad, y distribuidlo entre vosotros:
18
Porque os digo, que no beberé mas de fruto de vid, hasta que venga el réyno de Dios.
19
Y habiendo tomado el pan, dió gracias, y lo partió, y se lo dió, diciendo: Este es mi cuerpo, que es dado por vosotros: ésto haced en memoria de mí.
20
Y asímismo el cáliz, después de haber cenado, diciendo: Este cáliz es el nuevo Testamento en mi sangre, que será derramada por vosotros.
21
Pero ved ahí que la mano del que me entrega, conmigo está á la mesa.
22
Y en verdad el Hijo del hombre vá, según lo que está decretado: ¡Mas ay de aquel hombre por quien será entregado!
23
Y ellos comenzáron á preguntarse unos á otros, quál de ellos seria, el que esto había de hacer.
24
Y se movió también entre ellos contienda, quál de ellos parecía ser el mayor.
25
Mas él les dixo: Los Reyes de las gentes se enseñorean de ellas: y los que tienen poder sobre ellas son llamados bienhechores.
26
Mas vosotros no así: antes el que es mayor entre vosotros, hágase como el menor: y el que precede, como el que sirve.
27
Porque ¿quál es mayor, el que está sentado á la mesa, ó el que sirve? ¿no es mayor el que está sentado á la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros, así como el que sirve.
28
Mas vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones:
29
Y por esto dispongo yo dei reyno para vosotros, como mi Padre dispuso de él para mí,
30
Para que comáis y bebáis á mi mesa en mi reyno, y os sentéis sobre thronos, para juzgar á las doce tribus de Israél.
31
Y dixo mas el Señor: Simón, Simón, mira que Satanás os ha pedido para zarandearos como trigo:
32
Mas yo he rogado por tí, que no falte tu fé: y tú, una vez convertido, confirma á tus hermanos.
33
Él le dixo: Señor, aparejado estoy para ir contigo aún á cárcel y á muerte.
34
Mas Jesús le dixo: Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo, sin que tres veces hayas negado que me conoces. Y les dixo:
35
Quando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin calzado, ¿por ventura os faltó alguna cosa?
36
Y ellos respondiéron: Nada. Luego les dixo: Pues ahora quién tiene bolsa, tómela; y también alforja: y el que no la tiene, venda su túnica y cómpre espada.
37
Porque os digo, que es necesario que se vea cumplido en mí aún esto que está escrito: Y fué contado con los iníquos. Porque las cosas, que miran á mí, tienen su cumplimiento.
38
Mas ellos respondiéron: Señor, he aquí dos espadas. Y él les dixo: Basta.
39
Y saliendo, se fué, como solía, al monte de las Olivas. Y le fuéron también siguiendo sus discípulos.
40
Y quando llegó al lugar, les dixo: Haced oración, para que no entréis en tentación.
41
Y se apartó de ellos, como un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba,
42
Diciendo: Padre, si quieres, traspasa de mí este cáliz: Mas no se haga mi voluntad, sino la tuya.
43
Y le apareció un Angel del Cielo, que le confortaba. Y puesto en agonía oraba con mayor vehemencia.
44
Y fué su sudor, como gotas de sangre, que corría hasta la tierra.
45
Y como se levantó de orar, vino á sus discípulos, y los halló durmiendo de tristeza.
46
Y les dixo: ¿Por qué dormís? levantaos, y orad, para que no entreis en tentacion.
47
Y quando estaba él aún hablando, se dexó ver una quadrilla de gente: y el que era llamado Judas, uno de los doce, iba delante de ellos: y se acercó á Jesús para besarle.
48
Mas Jesús le dixo: ¿Judas, con beso entregas al Hijo del hombre?
49
Y quando viéron los que estaban con él, lo que iba á suceder, le dixéron: Señor, ¿herimos con espada?
50
Y uno de ellos hirió á un siervo del Príncipe de los sacerdotes, y le cortó la oreja derecha.
51
Mas Jesús, tomando la palabra, dixo: Dexad hasta aquí. Y le tocó la oreja y le sanó.
52
Y dixo Jesús á los Príncipes de los sacerdotes, y á los magistrados del templo, y á los Ancianos, que habian venido alli: ¿Como á ladrón habeis salido con espadas y palos?
53
Habiendo estado cada día con vosotros en el templo, no extendisteis las manos contra mí: mas ésta es vuestra hora, y el poder de las tinieblas.
54
Y echando mano de él, le lleváron á la casa del Príncipe de los sacerdotes: y Pedro le seguia á lo léjos.
55
Y habiendo encendido fuego en medio del átrio, y sentándose ellos al rededor, estaba también Pedro en medio de ellos.
56
Una criada, quando le vió sentado á la lumbre, lo miró con atencion, y dixo: Y éste con él estaba.
57
Mas él lo negó, diciendo: Muger, no le conozco.
58
Y un poco después, viéndole otro, dixo: Y tú de ellos eres. Y dixo Pedro: Hombre, no soy.
59
Y pasada como una hora, afirmaba otro y decia: En verdad éste con él estaba: porque es también Galiléo.
60
Y dixo Pedro: Hombre, no sé lo que dices. Y en el mismo instante, quando él estaba aún hablando, cantó el gallo.
61
Y volviéndose el Señor, miró á Pedro. Y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces:
62
Y saliendo Pedro fuera, lloró amargamente.
63
Y aquellos que tenian á Jesús, le escarnecían, hiriéndole.
64
Y le vendáron los ojos, y le herían en la cara, y le preguntaban, y decían: ¿Adivina, quién es el que te hirió?
65
Y decían otras muchas cosas blasphemando contra él.
66
Y quando fué de día se juntáron los Ancianos del pueblo, y los Príncipes de los sacerdotes, y los Escribas, y lo llevaron á su concilio, y le dixéron: Si tú eres el Christo, dínoslo.
67
Y les dixo: Si os lo dixére, no me creeréis.
68
Y también si os preguntáre, no me responderéis, ni me dexaréis.
69
Mas desde ahora el Hijo del hombre estará sentado á la diestra de la virtud de Dios.
70
Dixéron todos: ¿Luego tú eres el Hijo de Dios? El dixo: Vosotros decís, que yo lo soy.
71
Y ellos dixéron: ¿Qué necesitamos mas testimonio? pues nosotros mismos lo hemos oído de su boca.
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