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Marcos 10

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Marcos Capítulo 10
1
Y partiéndose de allí se fué á los términos de la Judéa de la otra parte del Jordán: y volvieron las gentes á juntarse á él; y de nuevo los enseñaba como solía.
2
Y llegándose los Phariséos, le preguntában por tentarle: Si es lícito al marido repudiar á su muger.
3
Mas él respondiéndo, les dixo: ¿Qué os mandó Moysés?
4
Ellos dixéron: Moysés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.
5
Y Jesús les respondió, y dixo: Por la dureza de vuestro corazón os dexó escrito este mandamiento.
6
Pero al principio de la creacion, macho, y hembra los hizo Dios.
7
Por esto dexará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su muger,
8
Y serán dos en una carne. Asi que no son ya dos, sino una carne.
9
Pues lo que Dios juntó, el hombre no lo separe.
10
Y volviéron á preguntárle sus, discípulos en casa sobre lo mismo.
11
Y les dixo: Qualquiera que repudiáre á su muger, y se casáre con otra, adulterio comete contra aquella.
12
Y si la muger repudiare á su marido, y se casáre con otro, comete adulterio.
13
Y le presentaban unos niños para que los tocase. Mas los discípulos reñían á los que los presentaban.
14
Y quando los vió Jesús, lo llevó muy á mal, y les dixo: Dexad á los niños venir á mí, y no se lo estorbéis: porque de los tales es el reyno de Dios.
15
En verdad os digo: Que el que no recibiére el reyno de Dios como niño no entrará en él.
16
Y abrazándolos, y poniendo sobre ellos las manos, los bendecía.
17
Y quando salió para ponerse en camino, corrió uno á él, é hincándosele de rodillas, le preguntaba: Maestro bueno, ¿qué haré para conseguir la vida eterna?
18
Y Jesús le dixo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno bueno, sino solo Dios.
19
Bien sabes los mandamientos: No hagas adulterio: No mates. No hurtes: No digas falso testimonio: No hagas engaño. Honra á tu padre, y á tu madre.
20
Mas él le respondió, diciendo: Maestro, todo esto he guardado desde mi juventud.
21
Y Jesús poniendo en él los ojos, le mostró agrado, y le dixo: Una sola cosa te falta; anda, vende quanto tienes, y dálo á los pobres, y tendrás thesoro en el cielo: y vén, sígueme.
22
Mas él, afligido al oir esta palabra, se retiró triste: porque tenia muchas posesiones.
23
Y Jesús mirando al rededor, dixo á sus discípulos: ¡Con quánta dificultad entrarán en el reyno de Dios, los que tienen riquezas!
24
Y los discípulos se asombraban de sus palabras. Mas Jesús les respondió otra vez, diciendo: Hijitos, ¡quán dificil cosa es entrar en el reyno de Dios los que confian en las riquezas!
25
Mas fácil cosa es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar el rico en el reyno de Dios.
26
Ellos se maravillaban mas, y se decian unos á otros: ¿Y quién podrá salvarse?
27
Entónces mirándolos Jesús, dixo: Para los hombres cosa es esta, que no puede ser, mas no para Dios: porque para Dios todas las Cosas son posibles.
28
Y comenzó Pedro á decirle: He aquí que nosotros hemos dexado todas las cosas, y te hemos seguido.
29
Respondiendo Jesús, dixo. En verdad os digo, que no hay ninguno, que haya dexado casa, ó hermanos, ó padre, ó madre, ó hijos, ó tierras por mí, y por el Evangelio.
30
Que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijo, y tierras, con persecuciones, y en el siglo venidero la vida eterna.
31
Mas muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.
32
Y estaban en el camino para subir á Jerusalém; y Jesús iba delante de ellos, y se maravillaban: y le seguían con miedo. Y volviendo á tomar aparte á los doce, comenzó á decirles las cosas que habian de venir sobre él.
33
He aquí nosotros subimos á Jerusalém, y el Hijo del hombre será entregado á los Príncipes de los sacerdotes, y á los Escribas, y á los Ancianos, y le sentenciarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles:
34
Y le escarnecerán, y le escupirán, y le azotarán, y le quitarán la vida: y al tercero día resucitará.
35
Entonces se llegaron á él Santiago, y Juan hijos de Zebedéo, y le dixéron: Maestro, queremos que nos concedas todo lo que te pidiéremos.
36
Y él les dixo: ¿Qué queréis que os haga?
37
Y dixéron: Concédenos que nos sentemos en tu gloria, el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.
38
Mas Jesús les dixo: No sabéis lo que os pedís: ¿Podéis beber el cáliz que yo bebo? ¿O ser bautizados con el bautismo, con que yo soy bautizado?
39
Y ellos le dixéron: Podemos. Y Jesús les dixo: Vosotros en verdad beberéis el cáliz, que yo bebo; y seréis bautizados con el bautismo, con que yo soy bautizado:
40
Mas sentarse á mi diestra, ó á mi siniestra, no es mio darlo á vosotros, sino á aquellos para quienes está aparejado.
41
Y quando los diez lo oyéron, comenzáron á indignarse contra Santiago y Juan.
42
Mas Jesús los llamó, y les dixo: Sabéis, que aquellos, que se ven mandar á las gentes, se enseñorean de ellas y los Príncipes de ellas tienen potestad sobre ellas.
43
Mas no es así entre vosotros; antes el que quisiere ser el mayor será vuestro criado.
44
Y el que quisiere ser el primero entre vosotros, será siervo de todos.
45
Porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos.
46
Y fuéron á Jerichô, y al salir de Jerichô él y sus discípulos y muchas gentes con ellos, Bartiméo el ciego, hijo de Timéo, estaba sentado junto al camino pidiendo limosna.
47
Y quando oyé, que era Jesús Nazareno, comenzó á dar voces, y decir, Jesús, Hijo de David, tén misericordia de mí.
48
Y le reñian muchos para que callase. Mas él gritaba mucho mas: Hijo de David, tén misericordia de mí.
49
Y se paró Jesús, y le mandó llamar. Llaman pues al ciego, y le dicen: Tén buen ánimo: levántate, que te llama.
50
El arrojó su capa, y saltando se fué á él.
51
Y tomando Jesús la palabra le dixo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dixo: Maestro, que vea.
52
Y Jesús le dixo: Anda, tu fé te ha sanado: Y luego vió, y le seguía por el camino.
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