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Romanos 13

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Romanos Capítulo 13
1
Toda alma esté sometida á las potestades superiores: porque no hay potestad, sino de Dios: y las que son, de Dios son ordenadas.
2
Por lo qual el que resiste á la potestad, resiste á la ordenación de Dios: y los que le resisten, ellos mismos atrahen á sí la condenación.
3
Porque los Príncipes no son para temor de los que obran lo bueno, sino lo malo. ¿Quieres tú no temer á la potestad? haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella:
4
Porque es Ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme: porque no en vano trahe la espada: pues es Ministro de Dios vengador en ira contra aquel, que hace lo malo.
5
Por lo qual es necesario, que le estéis sometidos, no solamente por la ira, mas también por la conciencia.
6
Por ésta causa pagáis también tributos: porque son Ministros de Dios, sirviéndole en esto mismo.
7
Pues pagad á todos lo que se les debe; á quien tributo, tributo; á quien pecho, pecho: á quien temor, temor: á quien honra, honra.
8
No debais nada á nadie: sino que os améis los unos á los otros: porque el que ama á su próximo, cumplió la ley.
9
Porque: No adulterarás: no matarás: no hurtarás: no dirás falso testimonio: no codiciarás: y si hay algún otro mandamiento, se comprehende sumariamente en ésta palabra: Amarás á tu proximo, como á tí mismo.
10
El amor del próximo no obra mal: y así la caridad es el cumplimiento de la Ley.
11
Y esto sabiendo el tiempo: que es ya hora de levantarnos del sueño: porque ahora está mas cerca nuestra salud, que quando creímos.
12
La noche pasó, y el día se acercó. Pues desechemos las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
13
Caminemos como de día, honestamente, no en glotonerías y embriaguezes, no en sensualidades y disoluciones, no en pendencias y envidia:
14
Mas vestíos de nuestro Señor Jesu-Christo; y no hagáis caso de la carne en sus apetitos.
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