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João 20

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

João Juan Capítulo 20
1
Y el primer día de la semana vino María Magdalena de mañana al sepulchro quando aún era obscuro, y vió quitada la losa del sepulchro.
2
Y fué corriendo á Simón Pedro, y al otro discípulo, á quien amaba Jesús, y les dixo: Han quitado al Señor del sepulchro, y no sabemos en donde lo han puesto.
3
Salió pues Pedro, y aquel otro discípulo, y fuéron al sepulchro.
4
Y corrían los dos á la par: mas el otro discípulo se adelantó corriendo mas apriesa que Pedro, y llegó primero al sepulchro.
5
Y habiéndose abaxado, vió los lienzos puestos: mas no entró dentro.
6
Llegó pues Simón Pedro, que le venía siguiendo, y entró en el sepulchro, y vió los lienzos puestos,
7
Y el sudario, que había tenido sobre la cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.
8
Entónces entró también el otro discípulo, que había llegado primero al sepulchro: y vió, y creyó:
9
Porque aún no entendían la Escritura, que era menester, que él resucitara de entre los muertes.
10
Y se volvieron otra vez los discípulos á su casa.
11
Pero María estaba fuera llorando junto al sepulchro. Y estando así llorando, se abaxó, y miró hácia el sepulchro:
12
Y vió dos Angeles vestidos de blanco, sentados el uno á la cabecera, y el otro á los pies, en donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
13
Y le dixéron: Muger, por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado de aquí á mi Señor, y no sé donde le han puesto.
14
Y quando esto hubo dicho, se volvió á mirar atrás, y vió á Jesús, que estaba en pie: mas no sabía que era Jesús.
15
Jesús le dice: Muger, por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella creyendo que era el hortelano, le dixo: Señor, si tú lo has llevado de aquí; dime en donde lo has puesto: y yo lo llevaré.
16
Jesús le dice: María. Vuelta ella, le dice: Rabboni (que quiere decir Maestro).
17
Jesús le dice: No me toques, porque aún no he subido á mi Padre: mas vé á mis hermanos, y díles: Subo á mi Padre, y vuestro Padre, á mi Dios, y vuestro Dios.
18
Vino María Magdalena dando las nuevas á los discípulos: Que he visto al Señor, y esto me ha dicho.
19
Y como fué la tarde de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas, en donde se hallaban juntos los discípulos por miedo de los Judíos: vino Jesús, y se puso en medio, y les dixo: Paz á vosotros.
20
Y quando esto hubo dicho, les mostró las manos y el costado. Y se gozáron los discípulos, viendo al Señor.
21
Y otra vez les dixo: Paz á vosotros. Como el Padre me envió, así también yo os envío.
22
Y dichas éstas palabras, sopló sobre ellos, y les dixo: recibíd el Espíritu Santo:
23
A los que perdonareis los pecados, perdonados les son: y á los que se los retuviereis, les son retenidos.
24
Pero Thomás uno de los doce, que se llamaba Dídymo, no estaba con ellos quando vino Jesús.
25
Y los otros discípulos le dixéron: Hemos visto al Señor. Mas él les dixo: Si no viere en sus manos la hendidura de los clavos, y no metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no lo creeré.
26
Y al cabo de ocho días, estaban otra vez sus discípulos dentro, y Thomás con ellos: vino Jesús cerradas las puertas, y se puso en medio, y dixo: Paz á vosotros.
27
Y después dixo á Thomás: Mete aquí tu dedo, y mira mis manos, y dá acá tu mano, métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.
28
Respondió Thomás, y le dixo: Señor mio y Dios mio.
29
Jesús le dixo: Porque me has visto, Thomás, has creído: Bienaventurados los que no vieron y creyeron.
30
Otros muchos milagros hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritos en éste libro.
31
Mas estos han sido escritos, para que creáis que Jesús es el Christo, el Hijo de Dios: y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
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