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João 7

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

João Juan Capítulo 7
1
Y después de esto andaba Jesús por la Galiléa, porque no quería pasar á la Judéa, por quanto los Judíos le buscaban para matarle.
2
Y estaba próxima la fiesta de los Judíos, llamada de los tabernáculos.
3
Y sus hermanos le dixéron: Quítate de aquí, y vé á la Judéa, para que tus discípulos vean también las obras que haces.
4
Pues ninguno hace cosa en oculto, y procura ser conocido en lo público: si esto haces, manifiéstate al mundo.
5
Porque ni aún sus hermanos creían en él.
6
Y Jesús les dixo: Mi tiempo aún no ha venido: mas vuestro tiempo siempre está preparado.
7
No puede el mundo aborreceros á vosotros: mas á mí me aborrece; porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.
8
Subid vosotros á ésta fiesta; yo no subo todavía á esta fiesta: porque mi tiempo no es aún cumplido.
9
Habiendo dicho esto, se quedó él en la Galiléa.
10
Mas después que sus hermanos hubiéron subido, él entónces zubió también á la fiesta, no públicamente, mas como en oculto.
11
Y los Judíos le buscaban el día de la fiesta, y decian: ¿En dónde está aquel?
12
Y había grande murmullo acerca de él entre la gente. Porque los unos decían: Bueno es. Y los otros: No, antes engaña á las gentes.
13
Pero ninguno hablaba abiertamente de él por miedo de los Judíos.
14
Y al medio de la fiesta subió Jesús al templo y enseñaba.
15
Y se maravillában los Judíos, y decían: ¿Cómo sabe este letras, no habiéndolas aprendido?
16
Jesús les respondió, y dixo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me ha enviado.
17
El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina, si es de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.
18
El que de sí mismo habla, busca su propia gloria: mas el que busca la gloria de aquel que le envió, éste veraz es, y no hay en él injusticia.
19
¿Por ventura no os dió Moysés la ley: y ninguno de vosotros hace la ley?
20
¿Por qué me quereis matar? Respondió la gente, y dixo: Demonio tienes: ¿quién te quiere matar?
21
Jesús les respondió, y dixo: Hice una obra, y todos os maravilláis.
22
Por esto os dió Moysés la circuncisión: no porque ella es de Moysés, sino de los Padres, y circuncidáis al hombre en Sábado.
23
¿Si recibe el hombre la circuncisión en Sábado, porque no se quebrante la ley de Moysés: os ensañáis contra mí, porque sané en Sábado á todo un hombre?
24
No juzgueis según lo que aparece, mas juzgad justo juicio.
25
Y decian algunos de Jerusalém: ¿No es éste el que buscan para matarle?
26
Pues ved aquí que habla en público, y no le dicen nada. ¿Por ventura han reconocido los Príncipes, que éste es el Christo?
27
Mas éste sabemos de dónde es: y quando viniere el Christo, ninguno sabe de dónde sea.
28
Y Jesús alzaba la voz en el templo, enseñándo, y diciéndo: Vosotros me conocéis, y sabéis de dónde soy: empero yo no vine de mí mismo, mas es veraz el que me envió, á quien vosotros no conocéis.
29
Yo le conozco, porque de él soy, y él me envió.
30
Y le querían prender: mas ninguno le echó la mano, porque todavía no era llegada su hora.
31
Y muchos del pueblo creyéron en él, y decian: Quándo viniere el Christo, ¿hará mas milagros que los que éste hace?
32
Oyéron los Phariséos estos murmullos que había en el pueblo acerca de él: y los Príncipes de los sacerdotes, y los Phariséos enviaron ministros para que le prendiesen.
33
Y Jesús les dixo: Aún estaré con vosotros un poco de tiempo: y voy á aquel que me envió.
34
Me buscaréis, y no me hallaréis: y donde yo estoy, vosotros no podéis venir.
35
Dixéron los Judíos entre sí mismos: ¿A dónde se ha de ir éste, que no le hallarémos? ¿querrá ir á las gentes que están dispersas, y enseñar á los Gentiles?
36
¿Qué palabra es ésta, que dixo: Me buscaréis, y no me hallaréis: y donde yo estoy, vosotros no podéis venir?
37
Y en el último grande día de la fiesta estaba allí Jesús, y decía en alta voz: Si alguno tiene sed, venga á mí, y beba.
38
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su vientre, correrán ríos de agua viva.
39
Esto dixo del Espíritu, que habían de recibir los que creyesen en él: porque aún no había sido dado el Espíritu, por quanto Jesús no había sido aún glorificado.
40
Muchas pues de aquellas gentes habiendo oído éstas palabras, decían: Este verdaderamente es el Propheta.
41
Otros decían: Este es el Christo. Mas algunos decían: ¿Pues qué de la Galiléa ha de venir el Christo?
42
¿No dice la Escritura: Que del linage de David, y del castillo de Bethlehém, en donde estaba David, ha de venir el Christo?
43
Así que había disensión en el pueblo acerca de él.
44
Y algunos de ellos le querian prender: mas ninguno puso las manos sobre él.
45
Volvieron los Ministros á los Príncipes de los sacerdotes y á los Phariséos. Y estos les dixéron: ¿Por qué no le habéis trahido?
46
Respondieron los ministros: Nunca así habló hombre, como éste hombre.
47
Los Phariséos les replicaron: ¿Pues qué? ¿vosotros habéis sido también seducidos?
48
¿Por ventura ha creído en él alguno de los Príncipes, ó de los Phariséos?
49
Sino esaś gentes del vulgo, que no saben la Ley; malditas son.
50
Nicodemo, aquel que vino á Jesús de noche, que era uno de ellos, les dixo;
51
¿Por ventura nuestra Ley juzga á un hombre, sin haberle oido primero, y sin informarse de lo que ha hecho?
52
Le respondiéron, y dixéron: ¿Eres tú también Galiléo? Escudriña las Escrituras, y entiende, que de la Galiléa no se levantó jamas Propheta.
53
Y se volviéron cada uno á su casa.
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