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Mateus 7

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Mateus Mateo Capítulo 7
1
No querais juzgar, para que no seáis juzgados.
2
Pues con el juicio, con que juzgáreis, seréis juzgados: y con la medida con que midiéreis, os volverán á medir.
3
¿Porqué pues ves la pajita en el ojo de tu hermano: y no ves la viga en tu ojo?
4
¿O como dices á tu hermano: Dexa, sacaré la pajita de tu ojo, y se está viendo una viga en el tuyo?
5
Hypócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás para sacar la mota del ojo de tu hermano.
6
No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos: no sea que las huellen con sus pies, y revolviéndose contra vosotros os despedacen.
7
Pedid, y se os dará: buscad, y hallaréis: llamad, y se os abrirá.
8
Porque todo el que pide, recibe: y el que busca, halla: y al que llama, se le abrirá.
9
¿O quién de vosotros es el hombre, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?
10
O si le pidiere un pez, ¿por ventura le dará una serpiente?
11
Pues si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas dádivas á vuestros hijos: ¿quánto mas vuestro Padre, que está en los cielos, dará bienes á los que se los pidan?
12
Y así todo lo que quereis que los hombres hagan con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos: porque ésta es la Ley y los Prophetas.
13
Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino, que lleva á la perdición, y muchos son los que entran por él.
14
¡Qué angosta es la puerta, y qué estrecho el camino, que lleva á la vida! y qué pocos son, los que atinan con él!
15
Guardáos de los falsos Prophetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas, y dentro son lobos robadores:
16
Por sus frutos los conoceréis. ¿Por ventura cogen uvas de los espinos, ó higos de los abrojos?
17
Así todo árbol bueno lleva buenos frutos: y el mal árbol lleva malos frutos,
18
No puede el árbol bueno llevar malos frutos: ni el árbol malo llevar buenos frutos.
19
Todo árbol, que no lleva buen fruto, será cortado, y metido en el fuego.
20
Así pues, por los frutos de ellos los conoceréis.
21
No todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reyno de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ese entrará en el reyno de los cielos.
22
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿pues no prophetizámos en tu nombre, y en tu nombre lanzámos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23
Y entonces yo les diré claramente: Nunca os conocí: apartáos de mí los que obráis la iniquidad.
24
Pues todo aquel que oye éstas mis palabras, y las cumple, comparado será á un varón sabio, que edificó su casa sobre la peña.
25
Que descendió lluvia, y vinieron ríos, y sopláron vientos, y diéron impetuosamente en aquella casa, y no cayó; porque estaba cimentada sobre peña.
26
Y todo el que oye éstas mis palabras, y no las cumple, semejante será á un hombre loco, que edificó su casa sobre arena:
27
Que descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y diéron impetuosamente sobre aquella casa, y cayó, y fué su ruina grande.
28
Y sucedió, que quando Jesús hubo acabado estos discursos, se maravillaban las gentes de su doctrina.
29
Porque los enseñaba, como quien tiene autoridad, y no como los Escribas de ellos, y los Phariséos
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