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ConteúdoTraducción de Dominio Público
Traducción de Dominio Público
Also known as: Spanish Public Domain Translation; TDP.
Original work: Spanish public domain translation based especially on the World English Bible.
Source used: Structio / Evangelios-DP electronic text.
Source URL: http://sourceforge.net/projects/structio/
License status: Public Domain.
Notes: This is a partial New Testament edition covering Matthew through Romans. The module expressly permits unlimited use, redistribution, reproduction, retransmission, and modification.
1
Saulo consintió su muerte. Ese día se inició una gran persecución contra la comunidad que estaba en Jerusalén. Fueron dispersados por las regiones de Judea y Samaria, excepto los apóstoles.
2
Hombres devotos enterraron a Estéban, y se lamentaron mucho por él.
3
Pero Saulo desolaba a la comunidad, entrando a cada casa y llevando tanto a hombres como a mujeres a prisión.
4
Así que aquellos que fueron dispersados fueron a los alrededores predicando la palabra.
5
Felipe fue a la ciudad de Samaria, y les proclamó a Cristo.
6
Las multitudes escucharon reunidas las cosas que eran dichas por Felipe, cuando escucharon y vieron los signos que él hacía.
7
Pues salieron espíritus impuros de muchos de aquellos que los tenían. Salieron, gritando con fuerte voz. Muchos que habían sido paralíticos e inválidos tullidos fueron sanados.
8
Hubo gran alegría en esa ciudad.
9
Había cierto hombre, de nombre Simón, que solía practicar brujería en la ciudad, y asombraba a la gente de Samaria, haciéndose pasar por alguien grande,
10
a quienes todos escuchaban, del más joven al mayor, diciendo, «Este hombre es ese gran poder de Dios.»
11
Ellos lo escuchaban porque por largo tiempo los había sorprendido con su brujería.
12
Pero cuando la gente creyó en la predica de la buena nueva de Felipe con respecto al Reino de Dios y al nombre de Jesús el Cristo, se bautizaron, tanto hombres como mujeres.
13
Simón mismo creyó. Al ser bautizado, continuó con Felipe. Al ver las señales y los grandes milagros, quedó maravillado.
14
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén escucharon que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan con ellos,
15
quienes, cuando llegaron, oraron por ellos, para que pudieran recibir al Espíritu Santo.
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pues aún no había llegado a alguno de ellos. Sólo habían sido bautizados en el nombre de Jesús el Cristo.
17
Pusieron sus manos sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo.
18
Cuando Simón vio que el Espíritu Santo era dado con la imposición de manos de los apóstoles, les ofreció dinero,
19
diciendo, «Denme también ese poder, para que a quien quiera que yo ponga mis manos reciba el Espíritu Santo.»
20
Pero Pedro le dijo, «¡Tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener los dondes de Dios con dinero!
21
No tienes ni parte ni suerte en este asunto, pues tu corazón no es correcto frente a Dios.
22
Entonces arrepiéntete por esto, por tu maldad, y pídele a Dios para que de pronto el pensamiento de tu corazón te pueda ser perdonado.
23
Pues veo que estás en la amargura de la hiel y en la esclavitud de la maldad.»
24
Simón contestó, «Oren por mi al Señor, para que ninguna de las cosas que han dicho me ocurra.»
25
Entonces después de haber dado testimonio y de haber hablado la palabra del Señor, regresaron a Jerusalén, y predicaron la Buena Nueva en muchos pueblos de los Samaritanos.
26
Un ángel del Señor le habló a Felípe, diciendo, «Levántate y ve hacia el sur al camino que va de Jerusalén a Gaza. Este es un desierto.»
27
Él se levantó y fue; ocurrió que allí había un hombre de Etiopía, un eunuco de gran autoridad bajo Candace, reina de los Etiopes, él cuidaba su tesoro, había ido a Jerusalén a adorar.
28
Regresaba sentado en su carroza, y estaba leyendo al profeta Isaías.
29
El Espíritu le dijo a Felípe, «Acércate, y únete a esa carroza.»
30
Felipe corrío hacía él, y al escucharlo leyendo al profeta Isaías, le dijo, «¿Entiendes lo que lees?»
31
Él le dijo, «¿Cómo podría, a menos que alguien me explicara?» Y le pidió a Felipe que subiera y se sentara con él.
32
El pasaje de las Escrituras que estaba leyendo era este,
«Fue conducido como una oveja al matadero.
Como un cordero que es silencioso frente a quien corta su lana,
Así, Él no abre su boca.
33
En su humillación, le fue retirado su juicio.
¿Quien declarará Su generación?
Pues su vida es tomada de la tierra.»
34
El eunuco le dijo a Felipe, «¿De quién habla el profeta? ¿Sobre él mismo, o sobre alguien más?»
35
Felipe abrió su boca, y comenzando con esta Escritura, predico sobre Jesús.
36
Mientras avanzaban en el camino, llegaron a un sitio con agua, y el eunuco le dijo, «Observa, hay agua. ¿Qué me impide ser bautizado?»
37
Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, él dijo: Creo que Jesús, el Cristo, es Hijo de Dios.
38
Ordenó detener la carroza, y ambos descendieron al agua, tanto Felipe como el eunuco, y Felipe lo bautizó.
39
Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó a Felipe, y el eunuco no lo volvió a ver, pero siguió su camino con alegría.
40
Pero Felipe se encontró en Azoto. Al pasar, predicó la Buena Nueva a todas las ciudades, hasta llegar a Cesarea.
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