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Apocalipsis 14

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Apocalipsis Capítulo 14
1
Y miré: y he aquí el Cordero, que estaba en pie sobre el monte Sion, y con él ciento, y quarenta y quatro mil, que tenian escrito sobre sus frentes el nombre de él, y el nombre de su Padre.
2
Y oí una voz del Cielo, como voz de muchas aguas, y como voz de grande trueno: y la voz que oí, era como de tañedores de harpa, que tañían sus, harpas.
3
Y cantaban como un cántico nuevo delante del throno, y delante de los quatro animales, y de los Ancianos: y ninguno podia decir aquel cántico, sino aquellos ciento, y quarenta y quatro mil, que fuéron comprados de la tierra.
4
Estos son los que no se contaminaron con mugeres, porque son vírgenes. Estos siguen al Cordero á donde quiera que vaya. Estos fueron rescatados de entre los hombres por primicias para Dios, y para el Cordero.
5
Y en la boca de ellos no fué hallada mentira: porque están sin mancilla ante el throno de Dios.
6
Y ví otra Angel volando por medio del Cielo, que tenia el Evangelio eterno, para predicarlo á los moradores de la tierra, y á toda nación, y tribu, y lengua, y pueblo:
7
Diciendo en alta voz: Temed al Señor, y dadle honra, porque vino la hora de su juicio y adorad á aquel, que hizo el Cielo, y la tierra, la mar, y las fuentes de las aguas.
8
Y otro Angel le siguió diciendo: Cayó, cayó aquella Babylonia la grande, que dió á beber á todas las gentes del vino de la ira de su fornicación.
9
Y los siguió el tercer Angel, diciendo en alta voz: Si alguno adorare la bestia, y su imagen, y tomare la señal en su frente, ó en su mano:
10
Este beberá también del vino de la ira de Dios, que está mezclado con puro en el cáliz de su ira, y será atormentado con fuego, y azufre delante de los santos Angeles, y delante del Cordero.
11
Y el humo de los tormentos de ellos subirá en los siglos de los siglos y no tienen reposo día ni noche, los que adoráron la bestia, y la figura de ella, y el que tomare la señal de su nombre.
12
Aquí está la paciencia de los Santos, que guardan los mandamientos de Dios, y la fé de Jesús.
13
Y oí una voz del Cielo, que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos, que mueren en el Señor. Desde hoy mas dice el Espíritu, que descansen de sus trabajos, porque las obras de ellos los siguen.
14
Y miré, y he aquí una nube blanca y sobre la nube sentado uno semejante al Hijo del hombre, que tenia en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.
15
Y salió otro Angel del templo, clamando en voz alta al que estaba sentado sobre la nube: Echa tu hoz, y siega: porque es venida la hora de segar, por estar ya seca la mies de la tierra.
16
Y el que estaba sentado sobre la nube, echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fué segada.
17
Y salió otro Angel del templo, que hay en el Cielo, que tenia también una hoz aguda.
18
Y salió del altar otro Angel, que tenia poder sobre el fuego: y clamó en voz alta á aquel, que tenia la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la viña de la tierra, porque maduras están las uvas de ella.
19
Y metió el Angel su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó la vendimia en el grande lago de la ira de Dios;
20
Y fué hollado el lago fuera de la ciudad, y salió sangre del lago hasta los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.
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