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Apocalipsis 2

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Apocalipsis Capítulo 2
1
Escribe al Angel de la Iglesia de Epheso: Esto dice, el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro:
2
Sé tus obras, y tu trabajo, y tu paciencia, y que no puedes sufrir los malos: y que probaste á aquellos, que se dicen ser Apóstoles, y no lo son: y los has hallado mentirosos:
3
Y tienes paciencia, y has sufrido por mi nombre, y no has desfallecido.
4
Mas tengo contra tí, que has dexado tu primera caridad.
5
Acuérdate pues de donde has caido: y arrepiéntete, y haz las primeras obras: porque sino, vengo á tí, y moveré tu candelero de su lugar, si no te corrigieres.
6
Mas esto tienes, que aborreces los hechos de los Nicolaítas, que yo también aborrezco.
7
El que tiene oreja, oiga lo que el espíritu dice á las Iglesias: Al vencedor daré á comer del árbol de la vida, que ésta en medio del Paraiso de mi Dios.
8
Y al Angel de la Iglesia de Smirna escribe: Esto dice el primero, y el postrero, que murió, y vive:
9
Sé tu tribulación, y tu pobreza, mas rico eres y eres blasphemado por aquellos, que dicen que son Judíos y no lo son, mas son synagoga de Satanás.
10
No temas ninguna de éstas cosas que has de padecer. He aquí el diablo ha de echar en cárcel á algunos de vosotros, para que seáis probados: y tendreis tribulación diez días. Sé fiel hasta la muerte, y te daré lá corona de la vida.
11
El que tiene oreja, oiga lo que el Espíritu dice á las Iglesias: El que venciere, no recibirá daño de la segunda muerte.
12
Y escribe al Angel de la Iglesia de Pérgamo: Esto dice el que tiene la espada de dos filos:
13
Sé en donde moras, en donde está la silla de Satanás: y conservas mi nombre, y no negaste mi fé. Y en aquellos días Antipas mi fiel testigo, que fué muerto entre vosotros, donde Satanás mora.
14
Mas tengo contra tí algunas cosas: porque tienes ahí los qué siguen la doctrina de Balaam, que enseñaba á Balac á poner tropiezo delante de los hijos de Israél, que comiesen, y fornicasen:
15
Así tienes tú también los que siguen la doctrina de los Nicolaítas,
16
Pues arrepiéntete: porque de otra manera, vendré á tí presto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.
17
El que tiene oreja, oiga lo que dice el Espíritu á las Iglesias; Al vencedor daré yo manná escondido, y le daré una piedrecita blanca y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, que no sabe ninguno, sino aquel que lo recibe.
18
Y escribe al Angel de la Iglésia de Thyatira: El Hijo de Dios, que tiene los ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes á latón fino, dice esto:
19
Yo conozco tus obras, y tu fé, y caridad, y servicios, y tu paciencia, y las postreras obras que hiciste, que exceden á las primeras.
20
Pero tengo algunas cosas contra tí: porque tú permites á Jezabél, muger que se dice Prophetisa, predicar, y engañar á mis siervos, fornicar, y comer de las cosas sacrificadas á los ídolos.
21
Y le he dado tiempo para que hiciese penitencia, y ella no quiere arrepentirse de su fornicación
22
He aquí la reduciré á una cama: y los que adulteran con ella, se verán en grande tribulación, sino hicieren penitencia de sus obras.
23
Y castigaré de muerte sus hijos, y sabrán todas las Iglesias, que yo soy el que escudriño las entrañas, y los corazones: y daré á cada uno de vosotros según sus obras. Pero os digo á vosotros,
24
Y á los demas, que estáis en Thyatira: Todos los que no siguen ésta doctrina, y que no han conocido las profundidades de Satanás, como ellos las llaman, que yo no pondré sobre vosotros otra carga:
25
Mas guardad bien aquello, que tenéis hasta que yo venga.
26
Y al que venciere, y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las Gentes,
27
Y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de ollero,
28
Asi como también yo la recibí de mi Padre, y le daré la estrella de la mañana.
29
El que tenga oreja, oiga lo que el Espíritu dice á las Iglesias.
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