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Efesios 4

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Efesios Capítulo 4
1
Y así os ruego yo el prisionero en el Señor, que andeis como conviene á la vocación, con que habéis sido Hamados,
2
Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, sobrellevándoos unos á otros en caridad,
3
Solícitos en guardar la unidad del espíritu en vínculo de paz.
4
Un cuerpo y un espíritu, como fuisteis llamados en una esperanza de vuestra vocación.
5
Un Señor, una fé, un Bautismo.
6
Un Dios y Padre de todos, que es sobre todos, y por todas las cosas, y en todos nosotros.
7
Mas á cada uno de nosotros ha sido dada la gracia según la medida de la donación de Christo.
8
Por lo qual dice: Quando él subió á lo alto, llevó cautiva la cautividad; dió dones á los hombres.
9
Y que subió, ¿qué es, sino porque antes había descendido á los lugares mas baxos de la tierra?
10
El que descendió, ese mismo es el que subió sobre todos los cielos, para llenar todas las cosas.
11
Y el mismo dió á unos ciertamente Apóstoles, y á otros, Prophetas, y á otros, Evangelistas, y á otros, Pastores y Doctores.
12
Para la consumacion de los Santos, en la obra del ministerio, para edificar el cuerpo de Christo:
13
Hasta que todos lleguemos en la unidad de la fé, y del conocimiento del Hijo de Dios, á varón perfecto, según la medida de la edad cumplida de Christo.
14
Para que no seamos ya niños fluctuantes, y nos dexemos traher en rededor de todo viento de doctrina, por la malignidad de los hombres que engañan con astucia en error,
15
Antes siguiendo verdad er caridad, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, Christo,
16
Por el qual todo el cuerpo coligado y unido por toda coyuntura por donde se le suministra el alimento, obrando á proporcion de cada miembro, toma aumento de cuerpo, para edificarse él en caridad.
17
Pues esto digo y requiero en el Señor, que no andeis ya, como andan las Gentes, en la vanidad de su sentido,
18
Teniendo el entendimiento obscurecido de tinieblas, enagenados de la vida de Dios, por la ignorancia que hay en ellos, por la ceguedad de su corazón,
19
Los que desesperando, se entregáron á sí mismos á la disolución, á obras de toda impureza, á la avaricia.
20
Mas vosotros no habeis aprendido así á Christo,
21
Si es que lo habeis oido, y habeis sido enseñados en él, como está la verdad en Jesús,
22
A despojaros del hombre viejo, según el qual fué vuestra antigua conversación, que se vicia según los deseos del error.
23
Renovaos pues en el espíritu de vuestro entendimiento,
24
Y vestios de hombre nuevo, que fué criado según Dios en justicia, y en santidad de verdad.
25
Por lo qual, dejando la mentira, hablad verdad cada uno con su próximo, porque somos miembros los unos de los otros.
26
Ayraos y no pequeis; El sol no se ponga sobre vuestra ira:
27
No deis lugar al diablo:
28
El que hurtaba ya no hurte; antes bien trabaje obrando de sus manos lo que es bueno, para que tenga de donde dar al que padece necesidad.
29
Ninguna palabra mala salga de vuestra boca; sino solo la que sea buena para edificación de la fé, de manera que dé gracia á los que la oyen.
30
Y no contristeis al Espíritu Santo de Dios, en el qual estáis sellados para el día de la redención.
31
Toda amargura y enojo, é indignación, y gritería, y blasphemia con toda malicia, sea desterrada de entre vosotros.
32
Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonandoos los unos á los otros, como también Dios por Christo os ha perdonado.
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