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Efesios 5

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Efesios Capítulo 5
1
Sed pues imitadores de Dios, como hijos muy amados:
2
Y andad en caridad, así como Christo también nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros ofrenda y hostia á Dios en olor de suavidad.
3
Por tanto, fornicación, y toda impureza, ó avaricia, ni aún se nombre entre vosotros, como conviene á Santos:
4
Ni palabras torpes, ni necias, ni chanzas, que son impertinentes; sino antes acciones de gracias.
5
Porque habeis de saber y entender, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, lo qual es culto de ídolos, no tiene herencia en el reyno de Christo, y de Dios.
6
Ninguno os engañe con palabras vanas; pues por esto viene la ira de Dios sobre los hijos de la incredulidad.
7
No tengais pues cosa común con ellos.
8
Porque en otro tiempo érais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor. Andad como hijos de luz,
9
Pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, y en justicia, y en verdad,
10
Aprobando lo que es agradable á Dios;
11
Y no comuniqueis con las obras infructuosas de las tinieblas; mas al contrario condenadlas.
12
Porque las cosas que ellos hacen en secreto, vergüenza es aún el decirlas.
13
Mas todas las que son reprehensibles, se descubren por la luz; porque todo lo que se manifiesta, es luz.
14
Por lo qual dice: Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Christo.
15
Y así mirad, hermanos, que andeis avisadamente: no como necios,
16
Mas como sabios, redimiendo el tiempo; porque los días son malos.
17
Por tanto no seáis indiscretos; mas entended quái es la voluntad de Dios.
18
Y no os entregueis con exceso al vino, en el que hay luxuria: mas llenaos de Espíritu Santo,
19
Hablando entre vosotros mismos en Psalmos, y en Hymnos, y canciones espirituales, cantando y loando al Señor en vuestros corazones,
20
Dando siempre gracias al Dios y Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesu-Christo.
21
Sometidos los unos á los otros en temor de Christo.
22
Las mugeres estén sujetas á sus maridos, como al Señor,
23
Porque el marido es cabeza de la muger, como Christo es Cabeza de la Iglesia, de la que él mismo es Salvador, como de su cuerpo.
24
Y así como la Iglesia está sometida á Christo, así lo estén las mugeres á sus maridos en todo.
25
Vosotros, maridos, amad á vuestras mugeres, como Christo amó también á la Iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
26
Para santificarla, purificándola con el bautismo de agua por la palabra de vida,
27
Para presentársela á sí mismo Iglesia gloriosa, que no tenga mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que sea santa y sin mancilla.
28
Así también deben amar los maridos á sus mugeres, como á sus propios cuerpos. El que ama á su muger, á sí mismo ama.
29
Porque nadie aborreció jamas su carne; antes la mantiene y abriga, así como también Christo á la Iglesia:
30
Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos.
31
Por esto dexará el hombre á su padre, y á su madre, y se allegará á su muger; y serán dos en una carne.
32
Este Sacramento es grande; mas yo digo, en Christo y en la Iglesia.
33
Empero también vosotros cada uno de por sí ame á su muger como á sí mismo: y la muger reverencie á su marido.
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