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Lucas 11

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Lucas Capítulo 11
1
Y aconteció, que estando orando en cierto lugar, quando acabó, le dixo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos á orar, como también Juan enseñó á sus discípulos.
2
Y les dixo: Quando oráreis, decid: Padre, santificado sea el tu nombre. Venga el tu reyno.
3
Dános hoy el pan nuestro de cada día.
4
Y perdónanos nuestros pecados, así como nosotros perdonamos á todo el que nos debe. Y no nos dexes caer en la tentación.
5
Les dixo también: Quién de vosotros tendrá un amigo, é irá á él á media noche, y le dirá: Amigo, préstame tres panes,
6
Porque acaba de llegar de viage un amigo mio, y no tengo que ponerle delante;
7
Y el otro respondiese de dentro, diciendo: No mne seas molesto, ya está cerrada la puerta, y mis criados están también como yo en la cama, no me puedo levantar á dártelos.
8
Y si el otro perseveráre llamando á la puerta, os digo, que ya que no se levantáse á dárselos por ser su amigo; cierto por su importunidad se levantaría, y le daría quantos panes hubiese menester.
9
Y yo digo á vosotros: Pedid, y se os dará: buscad, y hallaréis: llamad, y se os abrirá.
10
Porque todo aquel que pide, recibe: y el que busca, halla: y al que llama, se le abrirá.
11
¿Y si alguno de vosotros pidiere pan á su padre, le dará él una piedra? ¿O si un pez, por ventura le dará una serpiente en lugar del pez?
12
¿O si le pidiere un huevo, por ventura le alargará un escorpión?
13
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos ¿quánto mas vuestro Padre celestial dará espíritu bueno á los que se lo pidieren?
14
Y estaba Jesús lanzando un demonio: y éste era mudo: y quando hubo lanzado al demonio, habló el mudo, y se maravilláron las gentes.
15
Mas algunos de ellos dixéron: En virtud de Beelzebub príncipe de los demonios, lanza los demonios.
16
Y otros por probarle, le pedían señal del cielo.
17
Él, quando vió los pensamientos de ellos, les dixo: Todo reyno dividido contra sí mismo, será asolado: y caerá casa sobre casa.
18
Pues si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo estará en pie su reyno? porque decís que yo lanzo los demonios por virtud de Beelzebub.
19
Pues si yo por virtud de Beelzebub lanzo los demonios, ¿vuestros hijos por quién los lanzan? Por esto serán ellos jueces de vosotros.
20
Mas si en el dedo de Dios lanzo los demonios, ciertamente el reyno de Dios ha llegado á vosotros.
21
Quando el fuerte armado guarda su atrio, en paz están todas las cosas, que posee.
22
Mas si sobreviniendo otro mas fuerte que él, le venciere, le quitará todas sus armas, en que fiaba, y repartirá sus despojos.
23
El que no es conmigo, contra mí es: y el que no coge conmigo, esparce.
24
Quando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares secos buscando reposo: y quando no lo halla, dice: Me volveré á mi casa, de donde salí.
25
Y quando vuelve, la halla barrida, y alhajada.
26
Entónces va, y toma consigo otros siete espíritus, peores que él, y entran dentro, y moran allí. Y lo postrero de aquel hombre es peor que lo primero.
27
Y aconteció, que diciendo él esto, una muger de en medio del pueblo levantó la voz, y le dixo: Bienaventurado el vientre que te traxo, y los pechos que mamaste.
28
Y él dixo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
29
Y como las gentes acudiesen de todas partes, comenzó á decir: Esta generación, generación malvada es: señal pide, y no le será dada, sino la señal del Propheta Jonás.
30
Porque asi como Jonás fué señal á los de Nínive: así también el Hijo del hombre lo será á esta generación.
31
La Reyna de Mediodia se levantará en juicio contra los hombres de ésta generación, y los condenará: porque vino de los fines de la tierra á oir la sabiduría de Salomón; y he aquí mas que Salomón en éste lugar.
32
Los hombres de Nínive se levantarán en juicio contra ésta generación, y la condenarán: 'porque hicieron penitencia á la predicación de Jonás; y he aquí mas que Jonás en este lugar.
33
Ninguno enciende una antorcha, y la pone en un lugar escondido, ni debaxo de un celemin; sino sobre un candelero para que los que entran vean luz.
34
La antorcha de tu cuerpo es tu ojo. Si tu ojo fuere sencillo todo tu cuerpo será resplandeciente: mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso.
35
Mira pues, que la lumbre que hay en tí, no sean tinieblas.
36
Y así si todo tu cuerpo fuere resplandeciente, sin tener parte alguna de tinieblas, todo él será luminoso, y te alumbrará como una antorcha de resplandor.
37
Y quando estaba hablando, le rogó un Phariséo, que fuese á comer con él. Y habiendo entrado, se sentó á la mesa.
38
Y el Phariséo comenzó á pensar, y decir dentro de sí, por qué no se habría lavado antes de comer,
39
Y el Señor le dixo: Ahora vosotros los Phariséos limpiais lo de fuera del vaso, y del plato: mas vuestro interior está lleno de rapiña, y de maldad.
40
Necios, el que hizo lo que está de fuera, no hizo también lo que está de dentro?
41
Esto no obstante, lo que resta, dad limosna: y todas las cosas os son limpias.
42
¡Mas ay de vosotros, Phariséos, que diezmais la yerba buena, y la ruda, y toda hortaliza, y traspasais la justicia, y el amor de Dios! Pues era necesario hacer éstas cosas, y no dexar aquellas.
43
¡Ay de vosotros, Phariséos; que amais los primeros asientos en las Synagogas, y ser saludados en las plazas!
44
¡Ay de vosotros, que sois como los sepulchros, que no parecen, y no lo saben los hombres, que andan por encima!
45
Y respondiendo uno de los Doctores de la Ley, le dixo: Maestro, diciendo estas cosas, nos afrentas también á nosotros,
46
Y él dixo: ¡Y ay de vosotros, Doctores de la Ley: que cargais á los hombres de cargas, que no pueden llevar, y vosotros ni aún con uno de vuestros dedos tocáis las cargas!
47
¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulchros de los Prophetas: y vuestros padres los mataron!
48
Verdaderamente dais á entender, que consentís en las obras de vuestros padres: porque ellos en verdad los matáron, mas vosotros edificais sus sepulchros.
49
Por eso dixo también la sabiduría de Dios: Les enviaré Prophetas y Apóstoles, y de ellos matarán, y perseguirán:
50
Para que sea pedida á ésta generación la sangre de todos los Prophetas, que fué derramada desde el principio del mundo.
51
Desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zachârías, que pereció entre el altar, y el templo. Así os digo, que pedida será á ésta generación.
52
¡Ay de vosotros, Doctores de la Ley, que os alzasteis con la llave de la ciencia! vosotros nó entrasteis, y habéis prohibido á los que entraban.
53
Y diciéndoles éstas cosas, los Phariséos, y los Doctores de la Ley comenzáron á instar porfiadamente, y á importunarle con muchas preguntas,
54
Armándole lazos, y procurando cazar de su boca alguna cosa para poderle acusar.
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