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Lucas 20

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Lucas Capítulo 20
1
Y aconteció un día, que estando él en el templo instruyendo al pueblo, y evangelizando, se juntáron los Príncipes de los sacerdotes, y los Escribas con los Ancianos,
2
Y le habláron de ésta manera: ¿Dínos con qué autoridad haces éstas cosas? ¿O quién es el que te dió ésta potestad?
3
Y Jesús respondió, y les dixo: Yo también os haré una pregunta. Respondedme:
4
¿El bautismo de Juan era del Cielo, ó de los hombres?
5
Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dixéremos, que del Cielo, dirá: ¿Pues por qué no le creísteis?
6
Y si dixéremos: De los hombres, nos apedreará todo el pueblo, pues tiene por cierto, que Juan era Propheta.
7
Y respondiéron que no sabían de dónde era.
8
Y les dixo Jesús: Pues ni yo os digo, con qué potestad hago estas cosas.
9
Y comenzó á decir al pueblo ésta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó á unos labradores: y él estuvo ausente por muchos tiempos.
10
Y en una ocasion envió uno de sus siervos á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña. Mas ellos le hiriéron, y le enviáron vacío.
11
Y volvió á enviar otro siervo. Mas ellos hiriéron también á éste, y ultrajándole, lo enviáron vacío.
12
Y volvió á enviar á otro tercero: á quién ellos del mismo modo hiriéron, y le echáron fuera.
13
Y dixo el Señor de la viña: ¿Qué haré? enviaré á mi amado hijo, puede ser, que quando lo vean, le tengan respeto.
14
Quando le viéron los labradores, pensáron entre sí, y dixéron: Este es el heredero, matémosle, para que sea nuestra la heredad
15
Y sacándole fuera de la viña, le matáron. ¿Qué hará pues con ellos el dueño de la viña?
16
Vendrá, y destruirá estos labradores, y dará su viña á otros: Y como ellos lo oyéron, le dixéron: Nunca tal sea.
17
Y él mirándolos, dixo: ¿Pues qué es esto, que está escrito: La piedra, que desecháron los que edificaban, ésta vino á ser la principal de la esquina?
18
Todo aquel, que cayére sobre aquella piedra, quebrantado será: y sobre quién ella cayere, le desmenuzará.
19
Y los Príncipes de los sacerdotes, y los Escribas le querían echar mano en aquella hora, mas temiéron al pueblo: porque entendiéron, que contra ellos había dicho ésta parábola.
20
Y acechándole enviáron malsines, que se fingiesen justos para sorprehenderle en alguna palabra, y entregarle á la jurisdiccion, y potestad del Presidente.
21
Estos pues le preguntáron, diciendo: Maestro, sabemos, que hablas, y enseñas rectamente: y que no tienes respeto á persona, sino que enseñas en verdad el camino de Dios:
22
¿Nos es lícito pagar el tributo á César, ó no?
23
Y él, entendiendo la astucia de ellos, les dixo: ¿Por qué me tentáis?
24
Mostradme un denario. ¿Cuya es la figura y el letrero, que tiene? De César: le respondiéron ellos.
25
Y les dixo: Pues dad á César lo que es de César: y á Dios lo que es de Dios.
26
Y no pudiéron reprehender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta calláron.
27
Además se llegáron algunos de los Sadducéos, que niegan la resurrección, y le preguntáron,
28
Diciendo: Maestro, Moysés nos dexó escrito: Si muriere el hermano de alguno teniendo muger, y sin dexar hijos, que se case con ella el hermano, y levante linage á su hermano.
29
Pues eran siete hermanos, y tomó muger el mayor, y murió sin hijos.
30
Y la tomó el segundo, y murió también sin hijo.
31
Y la tomó el tercero. Y así sucesivamente todos siete, los quales muriéron sin dexar sucesión.
32
Y á la postre de todos murió también la muger.
33
¿Pues en la resurrección de quál de ellos será muger? pues todos siete la tuviéron por muger.
34
Y Jesús les dixo: Los hijos de éste siglo se casan, y son dados en casamiento:
35
Mas los que serán juzgados dignos de aquel siglo, y de la resurrección de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento:
36
Porque no podrán ya mas morir: por quánto son iguales á los Angeles, é hijos son de Dios, quando son hijos de la resurrección.
37
Y que los muertos hayan de resucitar, lo mostró también Moysés, quando junto á la zarza llamó al Señor, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob.
38
Y no es Dios de muertos, sino de vivos: porque todos viven á él.
39
Y respondiendo algunos de los Escribas, le dixéron: Maestro, bien has dicho.
40
Y no se atreviéron, á preguntarle ya mas.
41
Y él les dixo: ¿Cómo dicen, que el Christo es hijo de David?
42
Y el mismo David dice en el libro de los Psalmos: Dixo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi derecha,
43
Hasta que ponga á tus enemigos, por peana de tus pies.
44
Luego David le llama Señor: ¿pues cómo es su hijo?
45
Y oyéndolo todo el pueblo, dixo á sus discípulos.
46
Guardáos de los Escribas, que quieren andar con ropas talares, y gustan de ser saludados en las plazas, y de las primeras sillas en las Synagogas, y de los primeros asientos en los convites;
47
Que devoran las casas de las viudas, pretextando larga oración. Estos recibirán mayor condenación.
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