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Romanos 11

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Romanos Capítulo 11
1
Digo pues: ¿Por ventura ha desechado Dios á su pueblo? No por cierto: porque también yo soy Israelita del linage de Abraham, de la tribu de Benjamín,
2
No ha desechado Dios á su pueblo, al que conoció en su presciencia. ¿O no sabéis lo que dice de Elías la Escritura: cómo se queja á Dios contra Israél?
3
Señor, matáron tus Prophetas, derribaron tus altares: y yo he quedado solo, y me buscan para matarme.
4
¿Mas qué le dice la respuesta de Dios? Me he reservado siete mil varones, que no han doblado las rodillas delante de Báal.
5
Pues así también en éste tiempo, los que se han reservado de ellos, según la elección de la gracia, se han hecho salvos.
6
Y sí por gracia: luego no por obra: de otra manera la gracia ya no es gracia.
7
¿Pues qué? lo que buscaba Israél; esto no lo alcanzó: mas los escogidos lo alcanzaron; y los demás fuéron cegados.
8
Así como está escrito: Les dió Dios espíritu de remordimiento: ojos para que no vean, y orejas para que no oigan hasta hoy día.
9
Y David dice: La mesa de ellos se les convierta en lazo, y en presa, y en escándalo, y en paga.
10
Escurecidos sean los ojos de ellos para que no vean: y agovia cada vez mas su espinazo.
11
Pues digo: ¿Qué, tropezáron de manera que cayésen? No por cierto. Mas por el pecado de ellos vino la salud á los Gentiles, para incitarlos á la imitación.
12
Y si el pecado de ellos son las riquezas del mundo, y el menoscabo de ellos las riquezas de los Gentiles; ¿Quánto mas la plenitud de ellos?
13
Porque con vosotros hablo, Gentiles: Mientras que yo sea Apóstol de las Gentes, honraré mi ministerio,
14
Por si de algun modo puedo mover á emulación á los de mi nación, y hacer que se salven algunos de ellos.
15
Porque si la pérdida de ellos es la reconciliación del mundo; ¿qué será su restablecimiento, sino vida de los muertos?
16
Y si el primer fruto es santo, lo es también la masa: y si la raíz es santa, también los ramos,
17
Y si alguno de los ramos fuéron quebrados, y tú siendo acebuche, fuiste ingerido en ellos, y has sido hecho participante de la raiz, y de la grosura de la oliva,
18
No te jactes contra los ramos. Porque si te jactas, tú no sustentas á la raíz, sino la raíz á ti.
19
Pero dirás: Los ramos han sido quebrados, para que yo sea ingerido.
20
Bien por su incredulidad fuéron quebrados: mas tú por la fé estás en pie: pues no te engrias por eso, mas antes teme.
21
Porque si Dios no perdonó á los ramos naturales, ni menos te perdonará á tí.
22
Mira pues la bondad y la severidad de Dios: la severidad para con aquellos que cayéron; y la bondad de Dios para contigo, si permaneciéres en la bondad: de otra manera serás tú también cortado.
23
Y aún ellos, si no permanecieren en la incredulidad, serán ingeridos pues Dios es poderoso para ingerirlos de nuevo.
24
Porque si tú fuiste cortado del natural acebuche, y contra natura has sido ingerido en buen olivo; ¿quánto mas aquellos, que son naturales, serán ingeridos en su propio olivo?
25
Mas no quiero, hermanos, que ignoréis éste misterio (porque no seáis sabios en vosotros mismos) que la ceguedad ha venido en parte á Israél, hasta que haya entrado la plenitud de las Gentes:
26
Y que así todo Israél se salvase, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que desterrará la impiedad de Jacob.
27
Y ésta será mi alianza con ellos: quando quitáre sus pecados.
28
En verdad según el Evangelio son enemigos por causa de vosotros: mas según la elección son muy amados por causa de sus padres.
29
Pues los dones y vocación de Dios son inmutables.
30
Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis á Dios, y ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos,
31
Así también estos ahora no han creído en vuestra misericordia: para que ellos alcancen también misericordia.
32
Porque Dios todas las cosas encerró en incredulidad, para usar con todos de misericordia.
33
O profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡ Quán incomprehensibles son sus juicios, é impenetrables sus caminos!
34
Porque quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fué su consejero?
35
¿O quién le dió á el primero, para que le sea recompensado?
36
Porque de él, y por él, y en él son todas las cosas: á él sea gloria en los siglos. Amén.
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