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Romanos 14

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Romanos Capítulo 14
1
Y al que es flaco en la fé, sobrellevadlo, no en contestaciones de opiniones.
2
Porque uno cree, que puede comer de todas cosas: mas el que es flaco, no come sino legumbres.
3
El que come, no desprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come: porque Dios lo ha recibido por suyo.
4
¿Quién eres tú, que juzgas al siervo ageno? Para su Señor está en pie, ó cae: mas estará firme: porque poderoso es Dios para hacerlo estar firme.
5
Uno hace diferencia entre día y día: y otro considera iguales todos los días: cada uno abunde en su sentido.
6
El que distingue el día, para el Señor lo distingue: y el que come, para el Señor come: porque á Dios dá gracias. Y el que no come, para el Señor no come, y dá gracias á Dios.
7
Porque ninguno de nosotros para sí vive, y ninguno para sí muere.
8
Porque si vivimos, para el Señor vivimos: y si morimos, para el Señor morimos. Y así, que vivamos, que muramos, del Señor somos.
9
Porque por esto murió el Señor, y resucitó para ser Señor de muertos y de vivos.
10
Y tú ¿por qué juzgas á tu hermano? ó tú ¿por qué menosprecias á tu hermano? Pues todos compareceremos ante el tribunal de Christo.
11
Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla; y toda lengua dará loor á Dios.
12
Y así cada uno de nosotros dará cuenta á Dios de sí mismo.
13
Pues no nos juzguemos ya mas los unos á los otros: antes bien pensad de no poner tropiezo, ó escándalo al hermano.
14
Yo sé, y estoy persuadido en el Señor, que nada hay inmundo de suyo: y que no hay cosa inmunda, sino para aquel que cree, que es inmunda.
15
Pues si por causa de la comida contristas á tu hermano, ya no andas en caridad. No pierdas tú por tu manjar á aquel, por quien Christo murió.
16
Pues no sea blasphemado nuestro bien.
17
Porque el reyno de Dios no es comida ni bebida: sino justicia, y paz, y gozo en el Espíritu Santo:
18
Y quien en esto sirve á Christo, agrada á Dios, y tiene la aprobación de los hombres.
19
Por lo qual sigamos las cosas, que son de paz: y las que son de edificación, guardemoslas los unos con los otros.
20
No quieras destruir la obra de Dios por causa de la vianda. Todas las cosas en verdad son limpias: pero malo es al hombre, que come con escándalo.
21
Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni cosa en que tu hermano halla tropiezo, ó se le escandaliza, ó se le enflaquece.
22
¿Tú tienes fé? Pues tenla en tí mismo delante de Dios. Bienaventurado el que se condena á sí mismo en aquello que aprueba.
23
Mas el que hace distinción, si lo comiere, es condenado: porque no lo come por fé. Y todo lo que no es según fé, es pecado.
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