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Atos 19

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Atos Hechos Capítulo 19
1
Y aconteció que estando Apolo en Corintho, Pablo, después de haber atravesado las provincias superiores, vino á Epheso, y halló algunos discípulos:
2
Y les dixo: ¿Quándo abrazasteis la fé, recibísteis el Espíritu Santo? Y ellos le respondiéron: Antes ni aún hemos oído, si hay Espíritu Santo.
3
Y él les dixo: ¿Pues en qué habeis sido bautizados? Ellos dixéron: En el bautismo de Juan.
4
Y dixo Pablo: Juan bautizó al pueblo con bautismo de penitencia, diciendo: Que creyesen en aquel que había de venir después de él, esto es, en Jesús.
5
Oidas estas cosas, fuéron bautizados en el nombre del Señor Jesús.
6
Y habiéndoles Pablo puesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y prophetizaban.
7
Y eran todos como doce personas.
8
Y entrando en la Synagoga, habló con libertad por espacio de tres meses, disputando, y persuadiendo del reyno de Dios.
9
Mas como algunos se endureciesen y no creyesen, maldiciendo el camino del Señor delante de la multitud, apartándose de ellos, separó los discípulos, disputando cada día en la escuela de un cierto Tyrano.
10
Y esto fué por dos años, de tal manera que todos los que moraban en el Asia, oían la palabra del Señor, Judíos y Gentiles.
11
Y Dios hacía virtudes extraordinarias por mano de Pablo.
12
Tanto que aún quando los sudarios de su cuerpo y las faxas se aplicaban á los enfermos, los dexaban las enfermedades, y salían los espíritus malignos.
13
Y algunos Judíos exôrcistas, que andaban de una parte á otra, tentáron á invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que estaban poseidos de los espíritus malignos, diciendo: Conjúroo; por Jesús, el que Pablo predica.
14
Y los que hacían esto, eran siete hijos de un Judío Príncipe de los sacerdotes, llamado Sceva.
15
Mas el espíritu maligno les respondió diciendo: Conozco á Jesús, y sé quién es Pablo: ¿mas vosotros quién sois?
16
Y el hombre, en quien estaba el espíritu maligno, saltando sobre ellos, y apoderándose de dos, prevaleció contra ellos, de tal manera que desnudos y heridos huyéron de aquella casa.
17
Y esto fué manifiesto á todos los Judíos y Gentiles que moraban en Epheso: y cayó temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del señor Jesús.
18
Y muchos de los que habían creído, venían confesando y denunciando sus hechos.
19
Y muchos de aquellos que habían seguido las artes vanas, traxéron los libros, y los quemáron delante de todos: y calculado su valor, se halló que subía á cincuenta mil denarios.
20
De éste modo crecía mucho, y tomaba nuevas fuerzas la palabra de Dios.
21
Y cumplidas éstas cosas, propuso Pablo por espíritu de ir á Jerusalém, atravesando la Macedonia y la Acaya: diciendo: Porque después que estuviere allí, es necesario también que yo vea á Roma.
22
Y habiendo enviado á Macedonia á dos de los que le asistían, Timothéo y Erasto, él se mantuvo por algun tiempo en Asia.
23
Mas en aquel tiempo sobrevino un alboroto no pequeño acerca del camino del Señor.
24
Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templos de Diana, daba no poco que ganar á los artífices:
25
A los quales habiendo convocado, y también á los que trabajaban en semejantes obras, dixo: Varones, vosotros sabeis la ganancia que nos resulta de ésta maestría:
26
Y estáis viendo y oyendo que no tan solamente en Epheso, mas por toda el Asia retrahe con sus persuasiones éste Pablo muchas gentes, diciendo: Que no son Dioses los que son hechos de manos.
27
Por lo qual no solamente corre peligro que nuestra profesión venga en descrédito, sino que el templo de la grande Diana sea tenido en nada, y comience á ir por tierra la magestad de aquella á quien toda el Asia y el mundo adora.
28
Oido esto, se llenáron de ira, y alzáron el grito diciendo: Grande Diana la de Epheso.
29
Y se llenó toda la ciudad de confusion, y todos á una arremetiéron al theatro, arrebatando á Gayo y Aristarchô, macedonios, compañeros de Pablo.
30
Y queriendo Pablo salir al pueblo, no le dexáron los discípulos.
31
Y también alguno de los principales de Asia, que eran sus amigos, le enviáron á rogar que no se presentase en el theatro.
32
Y otros gritaban otro: Porque la concurrencia era confusa: y los mas no sabían por qué se habían juntado.
33
Y sacáron á Alexandro de entre la gente, llevándolo á empellones los Judíos. Y Alexandro pidiendo silencio con la mano, queria dar razón al pueblo.
34
Y quando conocieron que él era Judío, todos á una voz gritáron por espacio de casi dos horas: Grande Diana la de los Ephesios.
35
Entonces el Escribano habiendo apaciguado á la gente dixo: Varones de Epheso, ¿quién de los hombres hay que no sepa que la ciudad de Epheso es honradora de la grande Diana, é hija de Júpiter?
36
Y pues á esto no se puede contradecir, conviene que os soseguéis, y que nada hagáis inconsideradamente.
37
Porque estos hombres que habéis traído aquí, no son sacrílegos, ni blasfemos contra vuestra Diosa.
38
Mas si Demetrio y los oficiales que están con él, tienen alguna querella contra alguno, Audiencia pública hay, y Procónsul hay; acúsense los unos á los otros.
39
Y si demandais algo sobre otros negocios, en legítimo ayuntamiento se podrá despachar.
40
Porque hay peligro de que nos acusen de sediciosos por lo de hoy: no habiendo ninguna causa, por la qual podamos dar razón de éste concurso. Y habiendo dicho esto, despidió la junta.
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