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Marcos 15

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Marcos Capítulo 15
1
Y luego por la mañana teniendo consejo los Príncipes de los sacerdotes con los Ancianos, y los Escribas, y todo el concílio, haciendo atar á Jesús, le lleváron, y entregáron á Pilato.
2
Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y él respondiendo le dixo: Tú lo dices.
3
Y los Príncipes de los sacerdotes le acusaban de muchas cosas.
4
Y Pilato le preguntó otra vez, diciendo: ¿No respondes nada? mira, de quántas cosas te acusan.
5
Mas Jesús ni aún con eso respondió, de modo que se maravillaba Pilato.
6
Pero acostumbraba en el día de la fiesta dar libertad á uno de los presos, qualquiera que ellos pidiesen.
7
Y había uno llamado Barrabás, que estaba preso con otros sediciosos, por haber hecho una muerte en una revuelta.
8
Y como concurriese el pueblo, comenzó á pedirle la gracia que siempre les hacía.
9
Y Pilato les respondió, y dixo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?
10
Porque sabía, que por envidia lo habían entregado los Príncipes de los sacerdotes.
11
Mas los Pontífices incitáron á la gente, para que les soltase antes á Barrabás.
12
Y Pilato les respondió, y dixo otra vez: ¿Pues qué queréis que haga del Rey de los Judíos?
13
Y ellos volviéron á gritar: Crucifícale.
14
Mas les decía Pilato: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos gritaban mas: Crucifícale.
15
Y Pilato, queriendo contentar al pueblo, les puso en libertad á Barrabás, y después de haber hecho azotar á Jesús, le entregó, para que le crucificasen.
16
Y los soldados le lleváron al átrio del Pretorio, y convocan toda la cohorte.
17
Y le visten de púrpura, y texiendo una corona de espinas, se la pusiéron.
18
Y comenzáron á saludarle: Dios te salve, Rey de los Judíos.
19
Y le herian en la cabeza con una caña; y le escupian, é hincando las rodillas, le adoraban.
20
Y después de haberle escarnecido, le desnudáron de la púrpura, y le vistieron sus ropas; y le sacan fuera para crucificarle.
21
Y compeliéron á uno que pasaba, Simon Cyrenéo, que venia de una granja, padre de Alexandro, y de Rufo, á que cargase con la Cruz de Jesús.
22
Y lo llevan á un lugar llamado Gólgotha; que se interpreta lugar de la Calavera.
23
Y le daban á beber vino mezclado con myrrha, y no lo tomó.
24
Y después de haberle crucificado, repartiéron sus ropas echando suertes sobre ellas, para ver lo que llevaria cada uno.
25
Era pues la hora de tercia, quando lo crucificáron.
26
Y el título de su causa tenia esta inscripción: EL REY DE LOS JUDÍOS.
27
Y crucificáron con él dos ladrones; el uno á su derecha, y el otro á su izquierda.
28
Y se cumplió la Escritura, que dice: Y fué contado con los malos.
29
Y los que pasaban, blasphemaban de él, moviendo sus cabezas, y diciendo: Ah, el que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas:
30
Sálvate á tí mismo, y desciende de la Cruz.
31
Y de esta manera escarneciéndole también los Príncipes de los sacerdotes con los Escribas, decían unos á otros: A otros salvó, á sí mismo no puede salvar.
32
El Christo, el Rey de Israél, descienda ahora de la Cruz, para que lo veamos, y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.
33
Y quando fué hora de sexta, se cubrió de tinieblas toda la tierra hasta la hora de nona.
34
Y á la hora de nona exclamó Jesús con grande voz, diciendo: 'ELOI, ELOI, LAMMA SABACTHANI?' que quiere decir: ¿Dios mio, Dios mio, por qué me has desamparado?
35
Y algunos, de los que estaban presentes, quando lo oyéron, decian: Mirad, á Elías llama.
36
Y corriendo uno, y empapando una esponja en vinagre, y atándola en una caña, le daba á beber, diciendo: Dexad; veamos si viene Elías á quitarlo.
37
Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.
38
Y se rasgó el velo del templo en dos partes, de alto á baxo.
39
Y quando el Centurion, que estaba enfrente, vió, que así clamando había espirado, dixo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.
40
Y había también allí unas mugeres mirando de léjos: entre las quales estaba María Magdalena, y María madre de Santiago el menor, y de Joseph; y Salomé:
41
Las quales, quando estaba en Galiléa, le seguían, y le servian; y otras muchas, que juntamente con él habian subido á Jerusalém.
42
Y quando se hizo ya tarde, pues era la Parasceve, que es la víspera del sábado,
43
Vino Joseph de Arimathéa, ilustre Senador, que también él esperaba el reyno de Dios, y entró osadamente á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
44
Y Pilato se maravillaba de que tan pronto hubiese muerto: y llamando al Centurion, le preguntó, si era ya muerto.
45
Y después que lo supo del Centurion, dió el cuerpo á Joseph.
46
Y Joseph compró una sábana, y quitándole, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulchro, que estaba abierto en piedra, y arrimó una losa á la boca del sepulchro.
47
Y María Magdalena, y María madre de Joseph, miraban donde le ponían.
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