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Marcos 9

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Marcos Capítulo 9
1
Y les decía: En verdad os digo, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reyno de Dios, que viene con poder.
2
Y seis días después tomó Jesús consigo á Pedro, y á Santiago, y á Juan; y los llevó solos á un monte alto en lugar apartado, y se transfiguró en presencia de ellos.
3
Y sus vestidos se tornáron resplandecientes, y en extremo blancos como la nieve, tanto, que ningún batanero sobre la tierra los puede hacer tan blancos.
4
Y les apareció Elías con Moysés: y estaban conversando con Jesús.
5
Y tomando Pedro la palabra, dixo á Jesús: Maestro, bien será que nos estemos aquí: y hagamos tres tiendas: para tí una, para Moysés otra, y para Elías otra:
6
Porque no sabía lo que se decía: pues estaban atónitos de miedo.
7
Y vino una nube, que les hizo sombra: y salió una voz de la nube, que decía: Éste es mi Hijo el muy amado, oidle.
8
Y mirando luego al rededor, no viéron mas á nadie consigo, sino solamente á Jesús.
9
Y quando baxaban del monte, les mandó, que á nadie dixésen lo que habian visto, hasta que el Hijo del hombre hubiese resucitado de entre los muertos.
10
Y tuviéron el caso en secreto, preguntándose entre sí, qué sería aquello: Quando hubiere resucitado de entre los muertos.
11
Y le preguntáron diciendo: ¿Pues cómo dicen los Phariséos, y los Escribas, que Elías debe venir primero?
12
El les respondió, y dixo: Elías, quando vendrá primero, reformará todas las cosas; y como está escrito acerca del Hijo del hombre, debe padecer mucho, y será despreciado.
13
Mas dígoos, que Elías ya vino, é hicieron con él quanto quisiéron, como está escrito de él.
14
Y viniendo á sus discípulos, vió cerca de ellos una grande multitud de gente, y que los Escribas estaban disputando con ellos.
15
Y todo el pueblo viendo á Jesús, quedó suspenso, y llenos de temor acudiéron corriendo á saludarle.
16
Y les preguntó: ¿Qué es de lo que estáis disputando entre vosotros?
17
Y respondiendo uno de entre la gente, dixo: Maestro, te he trahido mi hijo, que está poseido de un espíritu mudo:
18
Y donde quiera que le toma, le tira contra la tierra, y le hace echar espumarajos, y cruxir los dientes, y se va secando: y dixe á tus discípulos, que le lanzasen, y no pudiéron.
19
Jesús les respondió, y dixo: ¡O generación incrédula! ¿Hasta quándo estaré con vosotros? ¿Hasta quándo os sufriré? Trahédmele á mí.
20
Y se le traxéron. Y luego que le vió, comenzó el espíritu á atormentarle: y estrellado contra la tierra, se revolcaba echando espumarajos.
21
Y preguntó al padre de él: ¿Quánto tiempo ha que le sucede esto? Y él dixo: Desde la infancia:
22
Y muchas veces le ha arrojado en el fuego, y en las aguas, para acabar con él. Mas si algo puedes, ayúdanos, apiadado de nosotros.
23
Y Jesús le dixo: Si puedes creer, todas las cosas son posibles para el que cree.
24
Y exclamando luego el padre del muchacho, decía con lágrimas: Creo, Señor: ayuda mi incredulidad.
25
Y quando vió Jesús, que la gente iba concurriendo en tropel, amenazó al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu sordo y mudo, yo te mando, sal de él: y no entres mas en él.
26
Entónces dando grandes alaridos, y maltratándolo mucho, salió de él, y quedó como muerto, de manera que muchos decian: Muerto está.
27
Mas tomándole Jesús por la mano, le ayudó á alzarse, y se levantó.
28
Y después, que entró en la casa, sus discípulos le preguntaban aparte: ¿Por qué no le pudimos nosotros lanzar?
29
Y les dixo: Esta casta con nada puede salir, sino con oración, y ayuno.
30
Y habiendo partido de allí, camináron mas allá de Galiléa, y no queria, que nadie lo supiese.
31
Y enseñaba á sus discípulos, y les decia: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y le harán morir, y después de muerto resucitará al tercero día.
32
Pero ellos no entendian esta palabra: y temian el preguntarle
33
Y llegáron á Capharnaum. Y quando estaban en la casa, les preguntaba: ¿Qué ibais tratando por el camino?
34
Mas ellos callaban, porque en el camino habian altercado entre sí, sóbre quál de ellos sería el mayor.
35
Y sentándose, llamó á los doce, y les dixo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el siervo de todos.
36
Y tomando un niño, le puso en medio de ellos: y después de haberlo abrazado, les dixo:
37
Qualquiera que recibiere á uno de estos niños en mi nombre, á mí recibe: y todo el que á mí recibiere, no recibe á mí, sino á aquel que me envió.
38
Y le respondió Juan, diciendo: Maestro, hemos visto á uno, que lanzaba demonios en tu nombre, que no nos sigue, y se lo vedamos.
39
Y dixo Jesús: No se lo vedeis: porque no hay ninguno, que haga milagro en mi nombre, y que pueda luego decir mal de mí.
40
Porque el que no es contra vosotros, por vosotros es.
41
Y qualquiera que os diere á beber un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Christo: en verdad os digo, que no perderá su galardon.
42
Y todo aquel que escandalizáre, á uno de estos pequeñitos que creen en mi: mas le valdría que se le atase al cuello una piedra de las que mueve un asno, y que se le echára al mar.
43
Y si tu mano te escandalizáre, córtala: mas te vale entrar manco en la vida, que tener dos manos, é ir al infierno, al fuego que nunca se puede apagar:
44
En donde el gusano de aquellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
45
Y si tu pie te escandaliza, córtale: mas te vale entrar coxo en la vida eterna, que tener dos pies, y ser echado en el infierno de fuego inextinguible:
46
En donde el gusano de aquellos no muere, y el fuego nunca se apaga.
47
Y si tu ojo te escandaliza échale fuera: mas te vale entrar tuerto en el reyno de Dios, que tener dos ojos, y ser arrojado en el fuego del infierno:
48
En donde no muere el gusano de aquellos, y el fuego nunca se apaga.
49
Porque todos serán salados con fuego, y toda víctima será salada con sal.
50
Buena es la sal: mas si la sal perdiere su sabor, ¿con qué la sazonareis? Tened sal en vosotros, y tened paz entre vosotros.
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