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John 5

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

John Juan Chapter 5
1
Despues de éstas cosas, era el día de fiesta de los Judíos, y subió Jesús á Jerusalém,
2
Y en Jerusalém está la Piscina Probática, que en Hebréo se llama Bethsaida, la qual tiene cinco pórticos.
3
En estos yacía grande muchedumbre de enfermos, ciegos, coxos, paralíticos, esperando el movimiento del agua.
4
Porque un Angel del Señor descendía en cierto tiempo á la Piscina y se movía el agua. Y el que primero entraba en la Piscina después del movimiento del agua, quedaba sano de qualquier enfermedad que tuviese.
5
Y estaba allí un hombre, que había treinta y ocho años que estaba enfermo.
6
Y quando Jesús vió, que yacía aquel hombre, y conoció, que estaba ya de mucho tiempo, le dixo: ¿Quieres ser sano?
7
El enfermo le respondió: Señor, no tengo hombre, que me meta en la Piscina, quando el agua fuere revuelta: porque entretanto que yo voy, otro entra antes que yo.
8
Jesús le dixo: Levántate, toma tu lecho, y anda.
9
Y luego fué sano aquel hombre, y tomó su camilla, y caminaba. Y era Sábado aquel día.
10
Y dixéron entónces los Judíos al hombre, que había sido sanado: Sábado es, y no te es lícito llevar tu camilla.
11
Les respondió: Aquel, que me sanó, me dixo: Toma tu camilla y anda.
12
Entonces le preguntáron: ¿Quién es aquel hombre, que te dixo: Toma tu camilla y anda?
13
Y el que habia sido sanado, no sabia quién era: porque Jesús se habia retirado del tropel de gente, que había en aquel lugar.
14
Despues le halló Jesús en el templo, y le dixo: Mira, que ya estás sano: no quieras pecar mas, porque no te acontezca alguna cosa peor.
15
Fué aquel hombre, y dixo á los Judíos, que Jesús era el que le había sanado.
16
Por ésta causa los Judíos perseguían á Jesús, porque hacía estas cosas en Sábado.
17
Y Jesús les respondió: Mi Padre obra hasta ahora, y yo obro.
18
Y por ésto los Judíos tanto mas procuraban matarlo: porque no solamente quebrantaba el Sábado, sino porque también decía, que era Dios su Padre, haciéndose igual á Dios. Y así Jesús respondió, y les dixo:
19
En verdad, en verdad os digo: Que el Hijo no puede hacer por sí cosa alguna, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que el Padre hiciere, lo hace también igualmente el Hijo.
20
Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace: y mayores obras, que éstas le mostrará: de manera que os maravilleis vosotros.
21
Porque así como el Padre resucita los muertos, y les da vida: así el Hijo da vida á los que quiere.
22
Y el Padre no juzga á ninguno: mas todo el juicio ha dado al Hijo,
23
Para que todos honren al Hijo, como honran al Padre: quien no honra al Hijo, no honra al Padre, que le envió.
24
En verdad, en verdad os digo: Que el que oye mi palabra, y cree á aquel, que me envió, tiene vida eterna, y no viene á juicio, mas pasó de muerte á vida.
25
En verdad, en verdad os digo: Que viene la hora, y ahora es, quando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y los que la oyéren, vivirán.
26
Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo: así también dió al Hijo el tener vida en sí mismo:
27
Y le dió poder de hacer juicio, porque es Hijo del hombre.
28
No os maravilléis de esto, porque viene la hora, quando todos los que están en los sepulchros, oirán la voz del Hijo de Dios.
29
Y los que hicieron bien, irán á resurrección de vida: mas los que hicieron mal, á resurrección de juicio.
30
No puedo yo de mí mismo hacer cosa alguna. Así como oigo, juzgo, y mi juício es justo: porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de aquel, que me envió.
31
Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
32
Otro es el que dá testimonio de mí: y sé que es verdadero el testimonio que dá de mí.
33
Vosotros enviasteis á Juan: y dió testimonio á la verdad.
34
Mas yo no tómo testimonio de hombre: pero digo esto, para que vosotros seáis salvos.
35
Él era una antorcha, que ardía y alumbraba. Y vosotros quisisteis por breve tiempo alegraros con su luz.
36
Pero yo tengo mayor testimonio que Juan. Porque las obras, que el Padre me dió que cumpliese; las mismas obras, que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado:
37
Y el Padre que me envió, él dió testimonio de mí: y vosotros nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su semejanza.
38
Ni teneis en vosotros estable su palabra: porque al que él envió, á éste vosotros no creéis.
39
Escudriñad las Escrituras, en las que vosotros creéis tener la vida eterna: y ellas son las que dan testimonio de mí:
40
Y no queréis venir á mí, para que tengáis vida.
41
No recibo gloria de hombres.
42
Mas yo os he conocido, que no tenéis el amor de Dios en vosotros.
43
Yo vine en nombré de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su nombre, á aquel recibiréis.
44
¿Cómo podeis creer vosotros, que recibís la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria, que de solo Dios viene?
45
No penseis que yo os he de acusar delante del Padre: otro hay que os acusa, Moysés, en quien vosotros esperáis.
46
Porque si creyéseis á Moysés, también me creeríais á mí: pues él escribió de mí.
47
Mas si á sus escritos no creéis: cómo creeréis á mis palabras?
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