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Luke 4

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Luke Lucas Chapter 4
1
Mas Jesús lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y fué llevado por el Espíritu al desierto.
2
Y estuvo allí quarenta días, y le tentaba el diablo. Y no comió nada en aquellos días: y pasados éstos tuvo hambre.
3
Y le dixo el diablo: Si Hijo de Dios eres, dí á esta piedra, que se vuelva pan.
4
Y Jesús le respondió: Escrito está: Que no vive el hombre de solo pan, mas de toda palabra de Dios.
5
Y le llevó el diablo á un monte elevado, y le mostró todos los reinos de la redondez de la tierra en un momento de tiempo,
6
Y le dixo: Te daré todo este poder, y la gloria de ellos: porque á mí se me han dado, y á quien quiero, los doy.
7
Por tanto, si postrado me adoráres, serán todos tuyos.
8
Y respondiendo Jesús, le dixo: Escrito está: A tu Señor Dios adorarás, y á él solo servirás.
9
Y le llevó á Jerusalém, y lo puso sobre la almena del templo, y le dixo: Si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abaxo.
10
Porque escrito está que á sus Angeles mandó de tí, que te guarden:
11
Y que te sostengan en sus manos, para que no hieras tu pie en alguna piedra.
12
Y respondiendo Jesús, le dixo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
13
Y acabada toda tentación; se retiró de él el diablo hasta el tiempo.
14
Y volvió Jesús en virtud del Espíritu á Galiléa, y la fama de él se divulgó por toda la tierra.
15
Y él enseñaba en las Synagogas de ellos, y era aclamado de todos.
16
Y fué á Nazaréth, en donde se habia criado, y entró según su costumbre el día de Sábado en la Synagoga, y se levantó á leer.
17
Y le fué dado el libro de Isaías el Propheta. Y quando desarrolló el libro, halló el lugar, en donde estaba escrito:
18
El Espíritu del Señor sobre mí: por lo que me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres me ha enviado, para sanar á los quebrantados de corazón,
19
Para anunciar á los cautivos redención, y á los ciegos vista, para poner en libertad á los quebrantados, para publicar el año favorable del Señor, y el día del galardón.
20
Y habiendo arrollado el libro, se lo dió al ministro, y se sentó. Y quantos habia en la Synagoga, tenían los ojos clavados en él.
21
Y les empezó á decir: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestras orejas.
22
Y todos le daban testimonio, y se maravillaban de las palabras de gracia, que salian de su boca, y decían: ¿No es este el hijo de Joseph?
23
Y les dixo: Sin duda me direis esta semejanza: Médico cúrate á tí mismo: todas aquellas grandes cosas, que oímos decir que hiciste en Capharnaum, hazlas también aquí en tu pátria.
24
Y dixo: En verdad os digo, que ningún Propheta es acepto en su patria.
25
En verdad os digo, que muchas viudas habia en Israél en los días de Elías, quando fué cerrado el Cielo por tres años y seis meses: quando hubo una grande hambre por toda la tierra.
26
Mas á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á una muger viuda en Sarepta de Sidonia.
27
Y muchos leprosos había en Israél en tiempo de Eliséo Propheta: mas ninguno de ellos fué limpiado, sino Naamán de Syria.
28
Y fuéron en la Synagoga todos llénos de saña, oyendo esto.
29
Y se levantáron, y lo echáron fuera de la ciudad: y lo llevaron hasta la cumbre del monte, sobre el qual estaba edificada su ciudad, para despeñarlo.
30
Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.
31
Y baxó á Capharnaúm ciudad de la Galiléa, y allí los enseñaba en los Sábados.
32
Y se maravillaban de su doctrina, porque era con autoridad su palabra.
33
Y había en la Synagoga un hombre poseido de un demonio inmundo, y exclamó en voz alta.
34
Diciendo: Déxanos, ¿qué tienes tú con nosotros, Jesús de Nazaréth? ¿has venido á destruirnos? conozco bien, quien tú eres, el Santo de Dios.
35
Y Jesús le increpó, y dixo. Enmudece, y sal de él. Y el demonio derribándolo en medio, salió de él, y no le hizo daño alguno.
36
Y quedáron todos llenos de espanto, y se hablaban los unos á los otros, diciendo: ¿Qué cosa es ésta, porqué con poder, y con virtud manda á los espíritus inmundos, y salen?
37
Y sonaba la fama de él por todos los lugares de la comarca.
38
Y saliendo Jesús de la Synagoga, entró en casa de Simón. Y la suegra de Simón padecía recias fiebres: y le rogáron por ella.
39
E inclinándose ácia ella, mandó á la fiebre: y la fiebre la dexó. Y ella se levantó luego, y les servía.
40
Y quando el sol se puso, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, se los trahian. Y él poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
41
Y salian de muchos los demonios, gritando, y diciendo: Que tú eres el Hijo de Dios: y los reñía, y no les permitía decir, que sabían que él era el Christo.
42
Y quando fué de día salió para irse á un lugar desierto; y las gentes le buscaban, y fuéron hasta donde él estaba: y le detenían, para que no se apartase de ellos.
43
El les dixo: A las otras ciudades es menester también que yo anuncie el reyno de Dios: pues para esto he sido enviado.
44
Y predicaba en las Synagogas de la Galiléa.
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