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Luke 6

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Luke Lucas Chapter 6
1
Y aconteció un Sábado segundo primero, que como pasase por los sembrados, sus discípulos cortaban espigas, y estregándolas entre las manos, las comian.
2
Y algunos de los Phariséos les decían: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito en los Sábados?
3
Y Jesús, tomando la palabra, les respondió: ¿Ni aún esto habéis leído, qué hizo David, quando tuvo hambre él, y los que con él estaban?
4
¿Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposicion, y comió, y dió á los que con él estaban: aunque no podian comer de ellos, sino solos los sacerdotes?
5
Y les decía: El Hijo del hombre es señor también del Sábado.
6
Y aconteció, que otro Sábado entró también en la Synagoga, y enseñaba. Y había allí un hombre que tenia seca la mano derecha.
7
Y los Escribas, y los Phariséos le estaban acechando, por ver, si curaria en Sábado: para hallar de qué acusarlo.
8
Mas él sabía los pensamientos de ellos, y dixo al hombre, que tenia la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él levantándose, se puso en pie.
9
Y Jesús les dixo: Os pregunto, ¿es lícito en Sábados hacer bien, ó hacer mal; salvar la vida, ó quitarla?
10
Y mirándolos á todos al rededor, dixo al hombre: Tiende tu mano. Él la tendió, y fué sana la mano.
11
Y ellos se llenáron de furor, y hablaban los unos con los otros, qué harían de Jesús.
12
Y aconteció en aquellos días, que salió al monte á hacer oración, y pasó toda la noche orando á Dios.
13
Y quando fué de día, llamó á sus discípulos, y escogió doce de ellos, que nombró Apóstoles.
14
A Simón, á quien dió el sobrenombre de Pedro, y á Andrés su hermano, á Santiago, y á Juan, á Phelipe, y á Bartholomé,
15
A Mathéo, y á Thomás, á Santiago de Alphéo, y á Simón, llamado el Zelador.
16
A Júdas hermano de Santiago, y á Júdas Iscariotes, que fué el traidor.
17
Y descendiéndo con ellos, se paró en un llano, y la compañía de sus discípulos, y de un grande gentío de toda la Judea, y de Jerusalém, y de la marina, y de Tyro, y de Sydón,
18
Que habían venido á oirle, y á que los sanase de sus enfermedades. Y los que eran atormentados de espíritus inmundos, eran sanos.
19
Y toda la gente procuraba tocarle: porque salia de él virtud, y los sanaba á todos.
20
Y él alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reyno de Dios.
21
Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque hartos seréis: Bienaventurados los que ahora lloráis; porque reiréis.
22
Bienaventurados seréis, quando os aborrecieren los hombres, y os apartaren de sí, y os ultrajaren, y desecharen vuestro nombre, como malo, por el Hijo del hombre.
23
Gozaos en aquel día, y regocijaos: porque vuestro galardón grande es en el Cielo: porque de esta manera trataban á los Prophetas los padres de ellos.
24
¡Mas ay de vosotros los ricos, porque tenéis vuestro consuelo!
25
¡Ay de vosotros, los que estáis hartos; porque tendreis hambre! ¡Ay de vosotros, los que ahora reis; porque gemiréis, y lloraréis!
26
¡Ay de vosotros, quando os bendixeren los hombres; porque así hacían á los falsos Prophetas los padres de ellos!
27
Mas dígoos á vosotros que lo oís: amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os quieren mal.
28
Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
29
Y al que te hiriere en una mexilla, preséntale también la otra. Y al que te quitáre la capa, no le impidas llevar también la túnica.
30
Da á todos los que te pidieren: y al que tomare lo que es tuyo, no se lo vuelvas á pedir.
31
Y lo que quereis que hagan á vosotros los hombres, éso mismo haced vosotros á ellos.
32
Y si amais á los que os aman, ¿qué mérito tendréis? porque los pecadores también aman á los que los aman á ellos.
33
Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, ¿qué mérito tendréis? porque los pecadores también hacen esto.
34
Y si prestáreis á aquellos, de quienes esperéis recibir, ¿qué mérito tendreis? porque también los pecadores prestan unos á otros, para recibir otro tanto.
35
Amad pues á vuestros enemigos: haced bien, y dad prestado sin esperar por eso nada: y vuestro galardón será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es bueno aún para los ingratos y malos.
36
Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
37
No juzgueis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados. Perdonad, y seréis perdonados.
38
Dad, y se os dará: buena medida, y apretada, y remecida, y colmada darán en vuestro seno. Porque con la misma medida con que midiéreis, se os volverá á medir.
39
Y les decía también una semejanza: ¿Acaso podrá un ciego guiar á otro ciego? ¿no caerán ambos en el hoyo?
40
No es el discípulo sobre el Maestro: mas será perfecto todo aquel que fuere como su maestro.
41
¿Y por qué miras la mota en el ojo de tu hermano, y no reparas la viga, que tienes en tu ojo?
42
¿O como puedes decir á tu hermano: Déxame, hermano, sacarte la mota de tu ojo, no viendo tú la viga, que hay en tu ojo? Hypócrita, saca primero la viga de tu ojo, y después verás, para sacar la mota del ojo de tu hermano.
43
Porque no es buen árbol, el que cria frutos malos: ni mal árbol, el que lleva buenos frutos.
44
Pues cada árbol es conocido por su fruto. Porque ni cogen higos de espinos, ni vendimian uvas de zarzas.
45
El hombre bueno del buen thesoro de su corazón saca bien; y el hombre malo del mal thesoro saca mal. Porque de la abundancia del corazón habla la boca.
46
¿Por qué pues me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?
47
Todo el que viene á mí, y oye mis palabras, y las cumple, os mostraré á quien es semejante:
48
Semejante es á un hombre, que edifica una casa, el qual cavó, y ahondó, y cimentó sobre la piedra; y quando vino una avenida de aguas, dió impetuosamente la inundación sobre aquella casa, y no pudo moverla: porque estaba fundada sobre piedra.
49
Mas el que oye, y no hace, semejante es á un hombre, que fabrica su casa sobre tierra sin cimiento, y contra la qual dió impetuosamente la corriente, y luego cayó: y fué grande la ruina de aquella casa.
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