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Matthew 16

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Matthew Mateo Chapter 16
1
Y se llegaron á él los Phariséos, y los Sadducéos para tentarle: y le rogáron, que les mostráse alguna señal del cielo.
2
Y él respondió, y les dixo: Quando va llegando la noche, decis: Sereno hará, porque roxo está el cielo.
3
Y por la mañana: Tempestad habrá hoy, porque el cielo triste tiene arreboles.
4
Pues la faz del cielo sabeis distinguir: ¿y las señales de los tiempos no podeis saber? La generación perversa y adúltera señal pide, y señal no le será dada, sino la señal de Jonás el Propheta. Y los dexó, y se fué.
5
Y pasando sus discípulos á la otra ribera, se habian olvidado de tomar panes.
6
Jesús les dixo: Mirad, y guardáos de la levadura de los Phariséos, y de los Sadducéos.
7
Mas ellos pensaban, y decian dentro de sí: porque no hemos tomado panes.
8
Y Jesús conociéndolo, les dixo: hombres de poca fé, ¿por qué estáis pensando dentro de vosotros, que no teneis panes?
9
¿No comprehendeis aún, ni os acordais de los cinco panes para cinco mil hombres, y quántos cestos alzásteis?
10
¿Ni de los siete panes para quatro mil hombres, y quántas espuertas recogísteis?
11
¿Cómo no comprehendeis, que no por el pan os dixe: guardáos de la levadura de los Phariséos, y de los Sadducéos?
12
Entonces entendiéron, que no había dicho que se guardasen de la levadura de los panes, sino de la doctrina de los Phariséos, y de los Sadducéos.
13
Y vino Jesús á las partes de Cesaréa de Philippo; y preguntaba á sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
14
Y ellos le respondieron: Los unos, que Juan el Bautista, los otros que Elías, y los otros, que Jeremías, ó uno de los Prophetas.
15
Y Jesús les dice: ¿Y vosotros quién decís que soy yo?
16
Respondió Simón Pedro, y dixo: Tú eres el Christo, el Hijo del Dios el vivo.
17
Y respondiendo Jesús, le dixo: Bienaventurado eres Simón hijo de Juan: porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre, que está en los cielos.
18
Y yo te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
19
Y á tí daré las llaves del reyno de los cielos. Y todo lo que ligáres sobre la tierra, ligado será en los cielos: y todo lo que desatáres sobre la tierra, será también desatado en los cielos.
20
Entonces mandó á sus discípulos, que no dixesen á ninguno que él era Jesús el Christo.
21
Desde entónces comenzó Jesús á declarar á sus discípulos, que convenía ir él á Jerusalém, y padecer muchas cosas de los ancianos, y de los Escribas, y de los Príncipes de los sacerdotes, y ser muerto, y resucitar al tercero día.
22
Y tomándole Pedro aparte: comenzó á increparle, diciendo: Léxos ésto de tí; Señor: no será ésto contigo.
23
Y vuelto hácia Pedro; le dixo: Quítateme delante, Satanás: estorbo me eres: porque no entiendes las cosas que son de Dios, sino las de los hombres.
24
Entónces dixo Jesús á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tóme su cruz, y sígame.
25
Porque el que su alma quisiere salvar, la perderá. Mas el que perdiere su alma por mí, la hallará.
26
¿Porque qué aprovecha al hombre si ganáre todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué cambio dará el hombre por su alma?
27
Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus Angeles: y entonces dará á cada uno según sus obras.
28
En verdad os digo, que hay algunos de los que están aqui, que no gustarán la muerte, hasta que véan al Hijo del hombre venir en su reino.
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