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Matthew 18

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Matthew Mateo Chapter 18
1
En aquella hora se llegaron los discípulos á Jesús, diciendo: ¿Quién piensas que es mayor en el reyno de los cielos?
2
Y llamando Jesús á un niño, lo puso en medio de ellos:
3
Y dixo: En verdad os digo, que si no os volviéreis, é hiciéreis como niños, no entraréis en el reyno de los cielos.
4
Qualquiera pues que se humilláre como éste niño, éste es el mayor en el reyno de los cielos.
5
Y el que recibiére á un niño tál en mi nombre, á mí recibe.
6
Y el que escandalizáre á uno de estos pequeñitos, que en mí creen, mejor le fuera que colgasen á su cuello una piedra de molino de asno, y le anegasen en lo profundo de la mar.
7
¡Ay del mundo por los escándalos! Porque necesario es que vengan escándalos: mas ¡ay de aquel hombre, por quien viene el escándalo!
8
Por tanto si tu mano, ó tu pie, te escandaliza, córtale, y échale de tí: porque mas te vale entrar en la vida manco ó coxo, que teniendo dos manos ó dos pies, ser echado en el fuego eterno.
9
Y si tu ojo te escandaliza, sácale, y échale de ti: porque mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que tener dos ojos, y ser echado en la gehenna del fuego.
10
Mirad que no tengais en poco á uno de estos pequeñitos: porque os digo, que sus ángeles en los cielos siempre ven la cara de mi Padre, que está en los cielos.
11
Porque el Hijo del hombre vino á salvar lo que había perecido.
12
¿Qué os parece? Si tuviere alguno cien ovejas y se descarriáre una de ellas; ¿por ventura no dexa las noventa y nueve en los montes, y va á buscar aquella, que se extravió?
13
Y si aconteciere el hallarla, dígoos en verdad, que se goza mas con ella, que con las noventa y nueve, que no se extraviaron.
14
Así no es la voluntad de vuestro Padre, que está en los cielos, que perezca uno de estos pequeñitos.
15
Por tanto si tu hermano pecáre contra tí, vé, y corrígele entre tí y él solo. Si te oyére, ganado habrás á tu hermano.
16
Y si no te oyére, tóma aún contigo uno ó dos, para que por boca de dos ó tres testigos conste toda palabra.
17
Y si no los oyére, dílo á la Iglesia. Y si no oyére á la Iglesia, ténlo como un Gentil, y un Publicano.
18
En verdad os digo, que todo aquello que ligáreis sobre la tierra, ligado será también en el cielo: y todo lo que desatáreis sobre la tierra, desatado será también en el cielo.
19
Digoos otrosí, que si dos de vosotros se convinieren sobre la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre, que está en los Cielos.
20
Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.
21
Entónces Pedro llegándose á él, dixo: Señor, ¿quántas veces pecará mi hermano contra mí, y le perdonaré? ¿hasta siete veces?
22
Jesús le dice: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete veces.
23
Por ésto el reyno de los cielos es comparado á un hombre Rey, que quiso entrar en cuentas con sus siervos.
24
Y habiendo comenzado á tomar las cuentas, le fué presentado uno, que le debía diez mil talentos.
25
Y como no tuviese con qué pagarlos, mandó su señor que fuese vendido él, y su muger, y sus hijos, y quanto tenia, y que se le pagase.
26
Entonces el siervo, arrojándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Señor, espérame, que todo te lo pagaré.
27
Y compadecido el señor de aquel siervo, le dexó libre, y le perdonó la deuda.
28
Mas luego que salió aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debia cien denarios: y trabando de él, le quería ahogar, diciendo: Paga lo que me debes.
29
Y arrojándose á sus pies su compañero, le rogaba, diciendo: Ten un poco de paciencia, y todo te lo pagaré.
30
Mas él no quiso: sino que fué, y le hizo poner en la cárcel, hasta que pagáse lo que debía.
31
Y viendo los otros siervos sus compañeros lo que pasaba, se entristeciéron mucho, y fuéron á contar á su señor todo lo que habia pasado.
32
Entonces le llamó su señor, y le dixo: Siervo malo, toda la deuda te perdoné, porque me lo rogaste:
33
¿Pues no debias tú también tener compasión de tu compañero, así como yo la tuve de tí?
34
Y enojado su señor le hizo entregar á los atormentadores, hasta que pagáse todo lo que debía.
35
Del mismo modo hará también con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáreis de vuestros corazones cada uno á su hermano.
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