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Matthew 20

Nuevo Testamento de Felipe Scio de San Miguel

Matthew Mateo Chapter 20
1
Semejante es el reyno de los cielos á un hombre padre de familias, que salió muy de mañana á ajustar trabajadores para su viña.
2
Y habiendo concertado con los trabajadores darles un denario por día, los envió á su viña.
3
Y saliendo cerca de la hora de tercia, vió otros en la plaza, que estaban ociosos.
4
Y les dixo; Id también vosotros á mi viña, y os daré lo que fuere justo.
5
Y ellos fuéron. Volvió á salir cerca de la hora de sexta y de nona, é hizo lo mismo.
6
Y salió cerca de la hora de vísperas, y halló otros, que se estaban allí, y les dixo: ¿Qué hacéis aquí todo el día ociosos?
7
Y ellos le respondiéron: Porque ninguno nos ha llamado a jornal. Díceles: Id también vosotros á mi viña.
8
Y al venir la noche, dixo el dueño de la viña á su mayordomo: llama los trabajadores, y págales su jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.
9
Quando viniéron los que habían ido cerca de la hora de vísperas, recibió cada uno su denario.
10
Y quando llegaron los primeros, creyéron, que les darían mas: pero no recibió sino un denario cada uno.
11
Y tomándole murmuraban contra el Padre de familias,
12
Diciendo: Estos postreros sola una hora han trabajado, y los has hecho iguales á nosotros, que hemos llevado el peso del día, y del calor.
13
Mas él respondió á uno de ellos, y le dixo: Amigo, no te hago agravio: ¿no te concertaste conmigo por un denario?
14
Toma lo que es tuyo, y vete: pues yo quiero dar á éste postrero tanto como á ti.
15
¿No me es lícito hacer lo que quiero? ¿Acaso tu ojo es malo, porque yo soy bueno?
16
Así serán los postreros, primeros; y los primeros, postreros porque muchos son los llamados, mas pocos los escogidos.
17
Y subiendo Jesús á Jerusalém, tomó aparte á los doce discípulos, y les dixo:
18
Ved que subimos á Jerusalém, y el Hijo del hombre será entregado á los Príncipes de los Sacerdotes, y á los Escribas, y le condenarán á muerte,
19
Y le entregarán á los Gentiles para que le escarnezcan, y azoten, y crucifiquen; mas al tercero día resucitará.
20
Entonces se acercó á él la madre de los hijos del Zebedéo con sus hijos, adorándole, y pidiéndole alguna cosa.
21
El le dixo: ¿Qué quieres? Ella le dixo: Dí que estos mis dos hijos se sienten en tu reyno, el uno á tu derecha, y el otro á tu izquierda.
22
Y respondiendo Jesús, dixo: No sabéis lo que pedís. O Podéis beber el cáliz, que yo he de beber? Dícenle: Podemos.
23
Díxoles: En verdad beberéis mi cáliz: mas el estar sentados á mi derecha ó á mi izquierda, no me pertenece á mí darlo á vosotros, sino á los que está preparado por mi Padre.
24
Y quando los diez oyéron esto, se indignáron contra los dos hermanos.
25
Mas Jesús los llamó á sí, y dixo: Sabéis que los Príncipes de las gentes avasallan á sus pueblos: y que los que son mayores, exercen potestad sobre ellos.
26
No será así entre vosotros: mas entre vosotros todo el que quiera ser mayor, sea vuestro criado:
27
Y el que entre vosotros quiera ser primero, sea vuestro siervo.
28
Así como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en redención por muchos.
29
Y saliendo ellos de Jerichô, le siguió mucha gente,
30
Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, oyéron que Jesús pasaba, y comenzaron á gritar diciendo: Señor, Hijo de David, tén misericordia de nosotros.
31
Y la gente los reñía para que callasen. Pero ellos alzaban mas el grito, diciéndo: Señor, Hijo de David, tén misericordia de nosotros.
32
Y Jesús se paró, y los llamó, y dixo: ¿Qué queréis que os haga?
33
Señor, le respondiéron: que sean abiertos nuestros ojos.
34
Y Jesús compadecido de ellos, les tocó los ojos. Y vieron en el mismo instante, y le siguiéron.
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